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Pilar: mató a su ex frente a sus hijos, pero no fue condenado por femicidio

Brian Montenegro fue condenado a 22 años de cárcel por matar a puñaladas a su ex pareja, Débora Díaz, delante de sus pequeños hijos, en febrero del año pasado. Los jueces consideraron que actuó bajo “emoción violenta” y que no medió “violencia de género”.

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Brian Montenegro fue condenado a 22 años de cárcel por matar a puñaladas a su ex pareja, delante de sus pequeños hijos, en febrero del año pasado en Pilar. No recibió la pena de prisión perpetua, tal como había pedido la fiscalía, porque los jueces consideraron que actuó bajo “emoción violenta” y que no medió “violencia de género”. Es decir, que el joven mató a su mujer pero no cometió un femicidio.

Los jueces Federico Guillermo Ecke, Osvaldo Rossi y Julio San Martín, integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, fallaron así por el crimen de Débora Díaz, de 28 años. Un vocero judicial precisó a la agencia Télam que San Martín votó en disidencia con sus pares, que dieron por probado el estado de emoción violenta de Montenegro al momento de cometer el crimen.

La fiscal Carolina Carballido Calatayud había solicitado en su alegato que se le aplicara la pena máxima del Código Penal por “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por violencia de género”, además de “desobediencia”, ya que el joven violó la restricción perimetral que la Justicia le había impuesto para que no se acercara a su mujer, quien lo había denunciado. “La violencia de género estaba acreditada. Débora había sido golpeada varias veces, se había separado, había una prohibición de acercamiento y un expediente en la Justicia de Familia donde un psicólogo dijo que era víctima de violencia doméstica y que estaba en alto riesgo”, argumentó, según indicó El Diario de Pilar.

El asesinato ocurrió el 22 de febrero de 2016 cerca de las 21 en una vivienda ubicada en las calles 20 de Junio y José María Paz, donde se encontraba Díaz con sus hijos de 11 y 6 años y un bebé, hijo de Montenegro. El joven ya le había advertido a una de las hermanas de la víctima que la iba a matar cuando pasó caminando frente a la casa con una botella de vino en la mano y regía una orden de restricción ya que su pareja lo había denunciado varias veces por golpearla.

Así y todo, Montenegro logró ingresar por la fuerza en la casa, encerró a Díaz a los empujones en una de las habitaciones y la mató de seis puñaladas con un cuchillo en el tórax y en la espalda. El hijo mayor de la víctima logró escapar corriendo en medio del ataque para pedir ayuda, e incluso la propia Débora alcanzó a salir de la casa herida. Pero murió en la vereda, frente a sus hijos.

Esta mañana, familiares, amigos y militantes contra la violencia de género se concentraron frente al Tribunal, pendientes del veredicto.

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