Profesores de Tennis: “Se puede funkear con una mirada social”

Profesores de Tennis: “Se puede funkear con una mirada social”

Como parte de la gira presentación de su segundo disco, “Teoría de los juegos”, el grupo llega a San Martín para mostrar su propuesta con base en el funk y vuelo hacia diferentes horizontes.

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Con la irreverencia propia del género pero sin perder de vista el tiempo y espacio que les toca vivir, Profesores de Tennis construye un camino en la cada vez más sólida escena funk nacional. De 2013 a la fecha pasaron dos discos de estudio –“Esquivando el carnaval” (2015) y el reciente “Teoría de los juegos”- más un recreo de versiones desprejuiciadas de clásicos del rock que dan cuenta de esto.

En ese lapso, el quinteto construyó su presente en base al ensayo, el estudio de grabación y el escenario; tres ambientes diferentes que se funden en uno. “Salvo la percusión y los coros, el disco lo grabamos con la banda tocando en vivo y por eso no hay tanta diferencia con lo que se ve en el escenario”, dice el tecladista Dante Bronzini a El Argentino ZN, en la previa del show del viernes a las 22 en Adona Bar -Presidente Perón 3309.

-¿Cómo viven cada etapa de la banda?

-Pasa todo muy rápido. Como se dice en el ambiente, grabar un disco es como tener un hijo. Es un laburo tremendo, en cuanto a guita, stress, y le pusimos toda la onda, y como es algo que nos gusta lo hacemos con placer. Ensayamos hasta cuatro veces por semana, somos medio manija con eso y ya estamos haciendo temas para el tercer disco.

-¿Cuál es la principal diferencia entre un álbum y el otro?

-Creo que la madurez que fue adquiriendo cada uno de nosotros y se trasladó a la banda. El primer disco tiene muchos errores propios del desconocimiento; para el segundo ya con el camino recorrido, tratamos de no repetirlos y aplicar las cosas que salieron bien. Además, trabajamos con un productor como Ariel Lavigna, y tener un oído externo ayuda, uno puede ponerse caprichoso, y tener otra opinión ayuda a corregir y a relajar. Fue una gran experiencia.

-La gráfica de las portadas sugiere un concepto menos ingenuo. ¿Tiene que ver con esa madurez?

-En el primer disco teníamos canciones más alegres, representadas por un cuadro colorido; mientras que en el segundo las letras bajan una línea más social, y eso de alguna manera está representado en un collage. Es más crítico, a veces oscuro, otras irónico. En cualquier caso, demostramos que se puede groovear y funkear con una mirada social. No todo es una fiesta.

-¿Cuesta despegarse de esa impronta canchera y desprejuiciada que tiene el funk?

-Cada disco responde a un concepto, y en esa vuelta de rosca creo que resume la madurez de cada uno. De los ensayos salen las composiciones, aparecen las ideas, los arreglos, las letras, y eso se nota. Veníamos de un conjunto de canciones pulidas que formaron el primer disco, mientras que el segundo, lo fuimos craneando entre todos, con la mano de Ariel que aportó matices y climas que terminaron de cerrar el concepto del disco.

-¿Es un buen momento para la escena funk?

-Sí, y vemos que se mueve el under, con fechas que se llenan y también la gente está curtiendo esta onda, Snarky Puppy, Jamiroquai de vuelta. En nuestro caso, si bien es algo que a todos nos gusta, de ninguno es nuestra música preferida, salvo del bajista, Pablo, y eso se nota en el groove. El funk es el punto en común, pero cada uno tiene sus propias influencias y eso es lo que nos divierte y nos diferencia.

 

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