Despiden a un chofer de la 41 por atender a su hijo...

Despiden a un chofer de la 41 por atender a su hijo discapacitado

Así lo denunció el titular de la UTA, Roberto Fernández, quien destacó que la empresa lo echó porque pidió cambiar sus vacaciones para atender a su hijo de 22 años, que sufre una parálisis cerebral severa. Y repudió “la actitud inhumana de los dueños de la Línea 41”.

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Un chofer de la línea 41, que une Boedo con Vicente López y cuya cabecera y oficinas comerciales se encuentran en Carapachay, fue despedido por pedir cambiar sus vacaciones para atender a su hijo de 22 años, que sufre una parálisis cerebral severa.

Así lo denunció el titular de la UTA, Roberto Fernández, quien se refirió a “la actitud inhumana de los dueños de la Línea 41”, según informó Infogremiales. Y agregó: “Lo que hizo la empresa es un disparate por desafectar a un trabajador que tiene a su hijo discapacitado”.

Según contó, el despido del chofer Roberto Páez se produjo cuando éste pidió a la empresa Azul SATA cambiar las vacaciones que le habían otorgado para octubre, para poder tomárselas en diciembre para cuidar de su hijo. Y agregó que, tras el despido, la “UTA le mantendrá la obra social al joven para continuar su tratamiento, ya que tengo entendido que su estado de salud se agravó”.

Páez pidió ese cambio porque en diciembre debía renovar el certificado de discapacidad del hijo, para que la obra social continúe haciéndose cargo de la cobertura médico-asistencial que necesita permanentemente el joven, que permanece internado desde el jueves en terapia intensiva en una clínica de la zona oeste bonaerense por haberse agravado su estado de salud.

“Haremos las denuncias correspondientes ante el Ministerio de Trabajo” para que “intime a la empresa a reincorporar en forma inmediata al trabajador, que no cometió ninguna falta salvo la de querer atender sus problemas de salud”, destacó Fernández en diálogo con la agencia Télam.

En enero de este año, un trabajador de la misma línea también denunció un despido arbitrario en un claro ataque a la organización gremial dentro de la compañía. Por entonces, Sergio Gómez, de 36 años y padre de 2 chicos de 9 y 3 años, se encadenó durante semanas en la puerta de la cabecera de Carapachay para reclamar por su despido.

 

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