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Luego del hallazgo de la aeronave el sábado por la tarde en el  se confirmó la noticia menos esperada: los tres tripulantes, el piloto Matías Ronzano, de 30 años, el copiloto Facundo Vega de 25 y el pasajero Matías Aristi de 37 fallecieron tras el impacto. Así lo confirmaron las pericias que llevó a cabo  el Juzgado 2 de San Isidro, a cargo de Sandra Arroyo Salgado. Los cuestionados investigadores de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) creen que el Mitsubishi LV-MCV se precipitó a gran velocidad, que cayó de punta y que el piloto habría intentado una maniobra para regresar al aeropuerto de San Fernando

La misma jueza Arroyo Salgado confirmó la noticia tras presentarse al aeropuerto de San Fernando, desde donde partió la aeronave el 24 de julio. “Se está priorizando la recuperación de las tres personas que se verificó que viajaban en el avión, dándole intervención a las familias para que puedan controlar y formar parte de todo este proceso”, dijo Arroyo Salgado. La jueza pidió prudencia y respeto por los familiares y desmintió las versiones que indicaban que se había investigado a los tres tripulantes de la nave por presuntos actos ilegales, sino que, por el contrario, se quiso descartar que hubieran sido víctimas de un delito.

Arroyo Salgado en el aeropuerto de San Fernando. Foto Pedro Lazaro Fernandez

De acuerdo a lo expresado por el diario Clarín, fuentes de la investigación estiman que el avión cayó de trompa -en un ángulo de 90 grados- y a gran velocidad –que podría ser superior a los 400 km/h-, lo que dificultó el acceso a los motores que quedaron enterrados a dos metros de profundidad. Una de las hipótesis es que el piloto habría intentando volver a San Fernando, ya que le habían pedido que regresara por un problema con el transponder (sistema de comunicación), tal como se escucha en las grabaciones con las comunicaciones con la torre de control.

Los restos del Mitsubishi LV-MCV fueron divisados desde el aire con un Cesna 182 que sumó la ANAC al operativo de búsqueda y se desmintió la versión de que el hallazgo se realizó con un sonar (radar submarino) traído de España, ya que este tipo de equipos se usan en cursos de agua como ríos o riachos, pero no en terrenos pantanosos como los del Delta.

Desde el comienzo, la investigación de la ANAC estuvo en la mira de los familiares y allegados a las víctimas, así como por especialistas. Sin embargo, en declaraciones al matutino, el titular de la ANAC, Juan Pedro Irigoin, defendió el procedimiento argumentando la complejidad y el dinamismo de la zona del Delta del Delta. Además, sostuvo que el avión estaba en muy buen estado y deslizó la posibilidad de que el piloto no tuviera experiencia suficiente para comandarlo. “Al ser un avión difícil, habrá que estudiar si la cantidad de horas que tenía el piloto no fueron parte de las causales”, dijo el director de la ANAC.

Sin embargo, los familiares del piloto Matías Ronzano manifestaron su intención de iniciar acciones legales. “El abogado nos planteó desde un primer momento que si esto era un accidente hubo mucha negligencia”, afirmó Ángela Barbero, esposa de Ronzano, al diario La Nación. Su abogado, Mariano Lizardo, anticipó que iniciará acciones legales contra los responsables de lo ocurrido, cuando se dictamine quiénes son. Franco Barbero, hermano de Ángela, planteó: “Todo el mundo está diciendo que el avión se cayó porque Matías no sabía manejarlo. Y no es así. Vamos a llegar a las últimas consecuencias para limpiar el nombre de mi cuñado”.

 

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