Bruno y Camila, los perros-héroes de Zona Norte

Bruno y Camila, los perros-héroes de Zona Norte

Uno pertenece a la brigada canina de la Municipalidad de Escobar e intervino en la causa por el femicidio de la adolescente Anahí Benítez. La otra integra el cuerpo Bdeomberos Voluntarios de San Antonio de Areco, pero tuvo un rol clave en el Delta: fue quien guió a los investigadores hacia los restos humanos en el avión caído en el Paraná Guazú. Sus historias.

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Bruno y Camila.

Ambos adquirieron visibilidad en el marco de dos hechos trágicos. Y ambos contribuyeron a desentrañar investigaciones estancadas y cuestionadas. Primero se conoció el caso de Bruno: el perro de la municipalidad de Escobar que intervino en la causa por el femicidio de la adolescente Anahí Benítez. Luego trascendió la historia de Camila: la perrita que guió hacia el hallazgo de los restos humanos tras la caída de la avioneta en el Delta.

Bruno es un perro de raza Weimaraner, tiene cuatro años y pertenece a la brigada canina de la Municipalidad de Escobar. Con loables antecedentes en materia de resolución de investigaciones judiciales, es requerido por fiscales, policías y hasta políticos para dar con personas perdidas o desaparecidas. En el caso del crimen de Anahí, fue quien marcó el rastro de la adolescente de 16 años en la casilla del predio de Santa Catalina que está pegada a la estación del ferrocarril Roca, a 300 metros de donde hallaron el cadáver, en Lomas de Zamora. “El animal olió ropas de Anahí y cuando lo soltaron en el lugar del hallazgo fue derecho a esta casa”, explicaron los investigadores.

Entrenado por expertos, Bruno se convirtió en el único perro certificado en la provincia de Buenos Aires para rastro específico. Es decir que, a diferencia de los canes que siempre rastrean los mismos olores –como narcóticos o pólvora-, el de rastro específico busca aquello que se le haga oler en el momento. Como las prendas de vestir de una víctima. Así fue explicado a Clarín desde la secretaría de Seguridad de Escobar, a cargo de Graciela Cunial, quien creó la brigada canina en ese distrito hace un año y medio.

Camila, en cambio, integra la Brigada Canina K-9 de los Bomberos Voluntarios de San Antonio de Areco. Pero fue convocada para participar de la búsqueda de los ocupantes de la avioneta estrellada en el Delta. Y lo hizo exactamente el día que estaba pautado su retiro, que se iba a concretar con una ceremonia en el cuartel, tras doce años de servicio.

Antes del acto, según consignó La Nación, el jefe de la brigada recibió un llamado de último momento que obligó a cambiar de planes y posponer el retiro de la perra rescatista. Porque se necesitaban los perros de la brigada para encontrar a los ocupantes del avión desaparecido. Luego de casi un mes de búsqueda infructuosa de la aeronave, el avión fue hallado en una zona barrosa del Paraná Guazú, y fue Camila la que localizó a los ocupantes del avión y guió a los investigadores hacia donde debían buscar para recuperar los cuerpos.

Las características del lugar obligaron a sumar la labor de los perros para avanzar en la búsqueda. Porque el área donde cayó el avión es pantanosa y de difícil acceso: los investigadores se mueven en barcazas, cortando cañas, y una persona no puede pararse sobre la turba que flota en el río y rodea lo que queda del avión. Por eso se decidió usar drones y perros.

“Nosotros decimos que es una perra BM, por Barrio Municipal. Es raza perro, pero con unas aptitudes fenomenales”, contó al matutino Guillermo Testoni, jefe del cuartel de Bomberos Voluntarios de Areco. Camila es la única perra de rastreo del país certificada dos veces en Estados Unidos y con premios internacionales. Además, superó un cáncer hace un año. Pero no perdió sus dotes para la investigación.

“Cuando la llevamos al lugar del accidente, Camila ladró y se sentó en la zona del cráter de la caída del avión. Ese ladrido significa presencia de restos humanos. Después la alejamos para ver si había más rastros en otra zona cercana, pero permanentemente Camila volvía al lugar de la cola del avión, que era lo único que sobresalía. No había dudas de que estaban allí adentro”, explicó Testoni.

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