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Proletarios en vivo, durante el festival realizado en la planta de Florida.

La de Proletarios Punk es una de las tantas historias de vida que emerge de la lucha diaria de los trabajadores y trabajadoras de PepsiCo. Desde aquel 20 de junio en el que se enteraron, por un cartel en la puerta, del cierre de la fábrica, se inició una resistencia que no se quebró ni con la feroz represión para desalojar la planta de Florida. Por el contrario, creció con más fuerza y rebota en diferentes sectores de la sociedad.

No es la primera vez que Alejandro Morelli, bajista de Proletarios Punk, es expulsado de la fábrica. Ingresó a PepsiCo en 2001 y cinco años después fue echado “porque me juntaba con los opositores al gremio”, denuncia en diálogo con El Argentino ZN. Gracias a un fallo a favor, fue reincorporado en 2011 y en el reencuentro con viejos compañeros y el conocimiento de otros músicos, empieza a cobrar forma Proletarios. “Fue como si me estuvieran esperando para formar la banda”, agrega.

Cada uno sabía que el otro tocaba y fueron encontrando más cosas en común, como el gusto por el punk rock y por las letras que tuvieran contenido. En nombres propios, Attaque 77 y el sonido callejero y la conciencia social; el espíritu combativo de los españoles La Polla Records y los ingleses The Clash como pioneros de un movimiento y como emblema de la mixtura de sonidos. Así fueron apareciendo las primeras canciones, que hablan de temas como la violencia hacia las mujeres, la reivindicación de los pueblos originarios, el pulso cotidiano de las luchas obreras.

Con algunos cambios a lo largo de estos años, el grupo se completa con Fabián Ruiz en batería, Emanuel Cansino en bajo y Facundo Guzmán en voz. El camino musical de Proletarios incluye un demo con cuatro canciones en proceso de postproducción y en pausa por las urgencias que se multiplicaron desde aquel feriado de junio. “Si no estamos en la carpa, estamos en alguna actividad de la lucha, o con nuestras familias”, cuenta el músico. En su página de Facebook Proletarios Punk, puede seguirse el día a día de la banda, que ya participó del primer festival solidario, celebrado en julio en la planta de Florida.

El domingo en Plaza Congreso, la actividad comenzará a las 12 y Proletarios Punk será la banda encargada de abrir el telón. Durante la jornada, desfilarán  Malena D’Alessio, Javier Malosetti, Lisandro Aristimuño, Rodolfo García, Responsables No Inscriptos, Karamelo Santo y el cierre con Flema, pactado para las 18. Todos artistas de diferentes estilos y generaciones, pero comprometidos con la causa. Además habrá un buffet, donde venderán hamburguesas, choripanes y empanadas, y para el que recibieron donaciones de los trabajadores de Coca Cola: un símbolo de por dónde pasa la lucha.

También habrá espectáculos para chicos, y un puesto de venta de remeras donde se va a imprimir la contribución de Rocambole, el histórico ilustrador de Los Redondos: “Queremos que sea una fiesta, y que nos dé más fuerza para seguir, porque nos espera una semana agitada”, cuenta Alejandro, en la previa del festival.

-¿Cómo vivís el cotidiano de PepsiCo a un mes y medio del cierre de la planta?

-Con bronca, porque te cambia la vida, pero también con mucha fuerza. Siempre tuve conciencia de lo que es el sindicato, lo que es este gobierno, pero a muchos les cayó la ficha ahora y trato de sostenerlos para que no se quiebren, Mi familia y mi compañera me apoyan, a mi hijo le explico y él me entiende. Otros cuestionan por qué no agarran, que todo es al pedo, por eso tratamos que la carpa sea un lugar para levantar la moral.

-¿Cómo fue reaccionando la sociedad ante esa lucha?

-Recibimos mucha solidaridad de sectores que no esperábamos. Desde el principio tuvimos el apoyo de la izquierda y de las agrupaciones que sabés que siempre van a estar. Pero al estar todos los días en el Congreso, notamos el apoyo de sectores más masivos, que pasan y te dan una palabra de aliento, acompañan con el fondo de lucha, nos preguntan cómo estamos, nos dicen que no aflojemos. El jueves me tocó participar en un corte en Puente Pueyrredón y cortamos dos carriles para visibilizar la protesta. Y en esos casos, donde pensás que te pueden putear, pasaban los autos y nos tocaban bocina en apoyo, nos saludaban. Ahí me terminó de caer la ficha de lo que está pasando con este gobierno.

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