Habló la esposa del piloto: “No saber nada da esperanzas que estén...

Habló la esposa del piloto: “No saber nada da esperanzas que estén con vida”

Ángela Barbero, la esposa de Matías Ronzano, contó en primera persona cómo convive con la incertidumbre sobre la avioneta que desapareció hace diez días luego de partir de San Fernando. La cronología de la búsqueda, de la que participaron gendarmes, prefectos y drones, sin encontrar ningún rastro.

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Matías Ronzano, piloto de la avioneta desaparecida.

Pasan los días y el misterio de la aeronave es cada vez más grande. El lunes 24 de julio, el turbo hélice bimotor con tres personas a bordo –el piloto Matías Ronzano, el copiloto Facundo Vega y el pasajero Matías Aristi, hijo del dueño de la aeronave-, partió del aeropuerto de San Fernando rumbo a la localidad de Las Lomitas, en Formosa. Recorrió 17 kilómetros en cinco minutos, y no se supo nada más.

Desde su casa en Lincoln, provincia de Buenos Aires, Ángela Barbero, esposa de Matías Ronzano, habló con el diario La Nación y resumió la desesperación que rodea a los familiares de los tripulantes. “Van diez días y no se encuentra nada de nada, ni del avión, ni de los chicos, ni de su ropa. Estamos en el mismo lugar que el primer día”, señaló la mujer de 25 años y madre de Margarita, una beba de diez meses.

Ángela contó que recibió la noticia de la desaparición el lunes a la noche, durante una reunión familiar en su casa en la que festejaban el cumpleaños de su suegro, el padre del piloto. “No sé ni cómo explicar cómo me sentí en ese momento: temblaba, temblaba y necesitaba hablar con alguien que me dijera que estaba bien. Y no fue así porque todo el mundo me decía ‘estamos buscando pero no sabemos nada, no tenemos más rastros’”, contó la mujer, quien se quedó al cuidado de su hija, mientras los familiares de su esposo viajaron rumbo a San Fernando para seguir de cerca las novedades.

Durante la entrevista, la joven licenciada en nutrición contó cómo fueron cambiando sus expectativas y estados de ánimo durante este tiempo. “Los primeros días esperaba que nos llamaran y nos dijeran ‘los encontramos, están sin vida’, y se siente un desgarro adentro impresionante, tratando a la vez de estar bien en mi casa por mi beba”, contó Ángela, y agregó: “No saber también da esperanzas de que pueda haber pasado otra cosa y de que ellos todavía estén con vida. Y que estén perdidos o los estén reteniendo por alguna cosa, pero que en algún momento puedan lograr pedir ayuda, o aparecer, o que alguien los vea. Y esa es nuestra esperanza a diario”, confesó.

Diez días de misterio

El problema con el bimotor comenzó apenas cinco minutos después del despegue. Los operadores le reportaron al piloto sobre un problema en el radar y le pidieron que vuelva para hacer un control, pero la transmisión se cortó y desde entonces sólo hubo trascendidos y especulaciones, pero ninguna certeza ni del avión ni de sus tripulantes. La búsqueda estuvo comandada desde el principio por el personal de Búsqueda y Salvamiento de la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), junto a Prefectura Naval y Defensa Civil. El miércoles sumaron drones térmicos para la búsqueda y los rastrillajes se centraron en las zonas de Escobar y Zárate.

En el medio, hubo testimonios de isleños que declararon haber oído una explosión coincidente con el último contacto de la nave con la torre de control. Cuatro días después un hombre de Realicó, enLa Pampa, declaró haber visto del patio de su casa un avión con las mismas características volando muy bajo. También se especuló con la presencia a bordo de un cuarto pasajero y con que fallas técnicas de la aeronave, algo que fue desestimado por fuentes de la investigación, quienes tampoco dan lugar a que hayan sido los propios pilotos quienes hayan apagado la transmisión.

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