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El quinteto presenta "De soles y veredas" en el Teatro de la Media Legua. Foto: Pontenpie

Curepas es un reflejo de una escena folklórica que no para de crecer. Afincados en el sur del Conurbano, el grupo despliega en composiciones propias y ajenas un recorrido musical por Argentina y Latinoamérica, y hace del “Ciclo Tímbrico” su manera de gestionar un espacio de libertad y disfrute. Parte de esto se plasmó en “De soles y veredas”, su álbum debut editado en 2015 con producción de Popi Spatocco y con invitados como Liliana Herrero, Carlos Moscardini y Hernán Ríos, entre otros.

El quinteto con más de diez años en el ruedo forma con Nicolás Lapine en guitarra y voz, Pablo Brie en contrabajo y voz, Sebastián Medina en violoncello y voz, Matías Wilson en piano y bandoneón y Santiago Brie en percusión; y esta mera presentación formal ya transmite parte de su esencia. Curepas presenta una instrumentación en los conjuntos folklóricos, lo que sumado a una composición variada y fluida confluye en un producto colectivo y personal.  “Nuestra tarea, misión, como quiera llamarse, es la misma en todos lados: compartir lo que sabemos hacer y crecer en el intento”, cuenta Medina en diálogo con El Argentino ZN, a modo de anticipo del concierto que darán junto a Aura! este sábado a las 21 en el Teatro de la Media Legua, Aristóbulo del Valle 185, Martínez.

-Un primer disco supone un recorrido previo en el que se compendian canciones, experiencias, sensaciones, aprendizajes, etcéteras. ¿Fue difícil plasmar todo eso en un disco?

-Fue más difícil plasmar los etcéteras porque quizá eso responda a una gama de sensaciones que no podemos poner en palabras, sensaciones que van de la mano del misterio de las cosas. Entonces, como seres sensibles y artistas que somos, no nos es difícil traducir en música lo que queremos decir, porque estamos seguros del mensaje y de cómo queremos decirlo; de lo que no estamos seguros es de lo que no podemos percibir aún más allá de nosotros mismos, por eso en el resultado final lo que logramos escuchar son esos etcéteras de los que ni por casualidad fuimos conscientes pero de los cuales ahora estamos atentos y agradecidos de que sucedan.

-Desde su título, y hurgando en algunas estrofas, “De soles y veredas” parece remitir a una conexión entre paisajes urbanos y naturales, muchas veces considerados como opuestos. ¿Creen que es una dicotomía del pasado o todavía persiste? 

-¿Acaso no somos los humanos una perfecta dicotomía? Nos gusta pensar más que en la conexión, en la cohesión que existe entre los opuestos, ni siquiera en eso de que los opuestos se atraen. ¿No somos, acaso, un cúmulo de contradicciones? ¿No tiene que existir un vos para exista un yo? ¿No somos iguales acaso? ¿Somos? Somos si tenemos quien nos mire… tal vez en ese hurgar los sentidos de infancia, en ese volver por los caminos de niños, en ese insistir trabajosamente en no perder ni una baldosa recorrida, tengamos la dicha, al menos en el recuerdo, de sentir la calidez de un sol que nos abraza, o nos abrasa para encender un fueguito o alimentarlo entre tanto hielo.

-Escuchando las canciones del disco, otras figuras que aparecen son la nostalgia y la observación cotidiana. ¿Qué cosas los motivan a la hora de componer?

-En el grupo componemos todos, uno lo trae y otro se lo apropia, éste dice que es de él y otro se lo hace suyo y así, entonces no sabemos de quién es el tema y tenemos que deducirlo, así que el nombre que figura como autor es por aproximación. Nos motivan la nostalgia, la observación cotidiana, leer, escuchar música, el fútbol (a todos menos a uno), un asado, unas verduras asadas, el vino, estudiar… todo eso también.

-Van a tocar con Aura!, cuyos músicos de una u otra manera tienen que ver con el disco y la carrera de Curepas. ¿Cómo se generó ese primer contacto?

-Gracias a una tarta de manzana hecha por nuestro pianista Matías Wilson. Eso nos trajo grandes alegrías, incluso más que tocar con Aura!, ¡porque no saben lo que es esa tarta! A veces la vida funciona así, podemos mover montañas pero no podemos contra una tarta de Wilson, sino pregúntenle a Popi Sapatocco… Claro, Popi fue nuestro productor y gurú espiritual, Facundo Guevara grabó en el disco, y Ricardo Cánepa no sabemos por qué no estuvo, hubiese salido más afinado que con el contrabajista que tenemos…

-Curepas se presenta junto a Aura! el sábado 5 de agosto a las 21 en el Teatro de la Media Legua, Aristóbulo del Valle 185, Martínez.

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