Paro por tiempo indeterminado en la Línea 60

Paro por tiempo indeterminado en la Línea 60

Los trabajadores reclaman por diez compañeros despedidos, además de incumplimientos graves en seguridad e higiene. El septiembre del año pasado, un trabajador murió aplastado por un elevador. El transporte une la Estación Constitución con los partidos de Tigre y Escobar y la usan por día unas 250 mil personas.

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Los choferes de la línea 60 de colectivos llevan adelante un paro por tiempo indeterminado en reclamo de más seguridad en las terminales de la empresa, y por la reincorporación de los empleados que fueron despedidos en los últimos meses. La línea 60, nexo entre los distritos de Tigre y Escobar con la Capital Federal, transporta diariamente a unos 250 mil pasajeros a través de sus 19 ramales.

En la jornada de ayer, inspectores de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo de la Nación y del ministerio de Trabajo de la Ciudad visitaron las terminales que la empresa MONSA tiene en el barrio porteño de Barracas y en la ciudad bonaerense de Ingeniero Maschwitz, y resolvieron que en esta última, la empresa tiene que hacer algunos ajustes menores. En un comunicado, la empresa aseguró que tras estas tareas “no afectan la seguridad de la operación del personal. De haber existido alguna falla grave, como falsamente denuncian los delegados, los inspectores hubieran procedido con la clausura de las instalaciones”.

La visión de los trabajadores es diferente. En diálogo con el canal Crónica, el delegado de la empresa Héctor Cáceres, dijo que “continuamos con el peligro inminente de una nueva muerte como la de nuestro compañero David Ramallo”, y argumentó “incumplimientos graves en temas de seguridad e higiene” para justificar el paro”. La muerte de Ramallo, un electricista que cumplía funciones en el taller que la empresa tiene en el barrio porteño de Barracas, ocurrió en septiembre del año pasado, cuando  fue aplastado por un elevador mientras realizaba trabajos de mantenimiento.

Desde entonces, el conflicto entre los trabajadores y la empresa fue en ascenso, sucediéndose medidas de fuerza como paros sorpresivos y manifestaciones. Al reclamo por la muerte del operario se sumó la del despido de diez empleados y la suspensión de otros veinte, acusados por la empresa de atacar a personal administrativo y de provocar destrozos en la terminal de Barracas. Los trabajadores denuncian que la empresa le pidió al Gobierno que “dé subsidios o los deje flexibilizar”.

 

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