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Los vecinos de las calles Tomkinson y Mosconi que viven bordeando el terreno de la ex Obras Sanitarias de la Nación (OSN) en Beccar recibieron una notificación del municipio el quince de mayo último. En el papel, les avisaban que en el cuarto piso de la municipalidad de San Isidro se podía buscar un CD en el que se explicaba un megaproyecto de construcción para el predio de veinte hectáreas ubicado en Avenida Centenario al 1400. Un hombre se lo contó a Elda Cedro, vecina que reside en Haedo -paralela a Centenario- y que forma parte de la asociación civil “Para todos porque es de todos”. Ella fue con un grupo de personas a pedir los planos, pero cuando hizo el requerimiento, la mujer que la atendió se sorprendió:

-¿Usted en qué calle vive?, le preguntó a Elda.

-En Haedo.

-¿Y cómo puede ser? Si se notificó solo a Mosconi y Tomkinson, se preguntó la empleada.

Después del sobresalto, pudieron consultar el megaproyecto inmobiliario que la multinacional chilena Cencosud, actual dueña del terreno, tenía preparado: un centro comercial -con una tienda Easy, supermercado Jumbo, patio de comidas y hall de cines-, tres torres de catorce pisos y seis condominios habitacionales. Y no solo eso, sino que recién en ese momento los vecinos se enteraron que tenían treinta días corridos para presentar observaciones e inquietudes por mesa de entrada. Cumplido el plazo, la comuna podría evaluar la aprobación de la construcción.

A los dos días, el 17 de mayo, Para todos porque es de todos junto a la Asociación de Vecinos de Beccar por la Calidad de Vida, la Asamblea Barrial de Beccar y la Asociación de Profesionales de la Salud de San Isidro (CICOP) presentaron una carta en el Concejo Deliberante oponiéndose al proyecto de Cencosud. “Salimos rápido a avisar que no habían notificado”, cuenta Elda en diálogo con El Argentino ZN. Después, todas las organizaciones prepararon y presentaron una oposición formal en el Concejo Deliberante el 1 de junio, en la que dejaban constancia de que no se había garantizado a la comunidad el derecho a la información y denunciaban el impacto negativo que suponía el emprendimiento en la localidad: “Son muy pocos los vecinos que están al tanto de la presentación de este proyecto, que de concretarse modificará sustancialmente y de modo irreversible el vivir en nuestro entorno inmediato”. Y hacían un pedido explícito para debatir el tema con audiencias públicas. También presentaron cartas el 5 y el 18 de junio, y con todas las intervenciones que realizaron, consiguieron la semana pasada una prórroga para seguir sumando observaciones al expediente hasta el 1 de agosto.

“Son muy pocos los vecinos que están al tanto de la presentación de este proyecto, que de concretarse modificará sustancialmente y de modo irreversible el vivir en nuestro entorno inmediato”

“El otorgamiento de la prórroga nos muestra dos cosas: el Municipio estaba en falta y nos han tenido que escuchar. En la última presentación que hicimos reconocemos que el Ejecutivo nos prestó atención, pero ahora tratamos de avanzar con la audiencia pública”, explica Elda. Además, solicitaron también tener por escrito los informes redactados, poder asistir a las reuniones de comisión y que se lean las cartas de los vecinos en las sesiones del legislativo. Pero el acceso a la información no es el único reclamo de las organizaciones barriales. En la oposición formal denunciaron cómo los afectaría el emprendimiento: “Tendría un impacto negativo socioambiental y económico y habría una pérdida definitiva de la posibilidad del Estado nacional o municipal de recuperar el predio para proyectos públicos”.

“En la historia del predio nosotros decimos que hay una triple traición por parte de la municipalidad de San Isidro”, dice a El Argentino ZN Adriana Morgenstern, integrante de la Asociación de Vecinos de Beccar por la Calidad de Vida y que denuncia los problemas con el territorio de la ex OSN hace veinte años. En 1997, el entonces presidente Carlos Menem puso a la venta terrenos fiscales en desuso. Uno de ellos era el de Avenida Centenario y Tomkinson. Cuando Cencosud ganó la licitación, la zonificación del lugar era “reserva urbana”, pero rápidamente, con el apoyo de casi todos los concejales, fue cambiada a “destino comercial residencial”. “En ese momento decían que iban a instalar ‘el hipermercado más grande de Sudamérica’. La empresa había pagado poca plata y mantenerlo como lo mantuvo no le costaba nada”, recuerda Adriana.

“La primera traición fue que el Municipio no se apropió de un terreno que era reserva de la comunidad, después fue la complicidad en el cambio de zonificación y ahora tratando de avanzar rápido con el proyecto sin pensar en nosotros”, reafirma Elda. Y Adriana comenta que desde que se empezaron a juntar en una esquina y a difundir la problemática hace años, el reclamo fue siempre le mismo: “Queremos que sea un parque público, pero ahora tienen la legitimidad de los que gobiernan para avanzar con el shopping y las torres”.

Otro de los problemas que rodea el megaproyecto en la ex OSN es el estudio de impacto ambiental que se presentó junto al expediente. La evaluación fue realizada por la firma Inglese Consultores SA y específicamente por el ingeniero José Luis Inglese. El hombre, especialista en ingeniería sanitaria, fue designado presidente de la estatal Aguas y Saneamientos Argentinos SA (AySA) en enero del año pasado. “La misma persona que hace el análisis del impacto que tendría la construcción es la que está vinculada a la instalación del agua. Nos parece que hay un conflicto de intereses”, concuerdan desde todas las organizaciones barriales.

Además, las asambleas creen que se está dejando de lado una evaluación del impacto socioeconómico. En la oposición formal que presentaron mencionan la Ley provincial 12573 que regula la instalación y el funcionamiento de grandes superficies comerciales. La norma, limita los espacios de grandes comercios a 1800 metros cuadrados en zonas pobladas de hasta 300 mil habitantes. La superficie comercial que tendría el shopping de Beccar sería de 111.700 metros cuadrados, seis veces más de lo mencionado. “La ley establece que se debe realizar un estudio -elaborado por una universidad nacional con sede en Provincia- para determinar si hay un equilibrio con el comercio minorista existente”, citan en la presentación. Y concluyen que debe ser tenido en cuenta que el predio de la ex OSN se encuentra “sólo a cinco cuadras del centro de Beccar y a ocho del de San Isidro”.

La multinacional Cencosud evaluó también el suministro de energía que necesitarían para el funcionamiento del centro comercial. Y consiguieron una respuesta de la distribuidora Edenor: “Dada la saturación de las instalaciones en la zona, es necesaria la construcción de una subestación transformadora. Para ello, vamos a necesitar de un predio de aproximadamente 2500 metros cuadrados”. El terreno de la subestación -que debería ser cedido a Edenor- supera por sí sólo los 1800 metros cuadrados de terreno que menciona la Ley 12573. Estas construcciones no son algo nuevo en la zona norte relacionado a los shoppings: en el bajo de Vicente López, está en construcción una para abastecer al emprendimiento de Al Río SA.

El estudio de Inglese Consultores SA separa la matriz de los impactos entre positivos y negativos y en dos etapas: de construcción y de operación. En la primera parte, de 204 aspectos evaluados, 79 son negativos, 48 positivos y las referencias restantes son nulas o no corresponden. Un ejemplo de impacto altamente negativo que menciona el informe es sobre la flora y fauna: “La diversidad de especies se verá afectada por el desmonte y deforestación, por la pérdida temporal de hábitat disponible para alimentación y refugio”. Y otro ejemplo es cómo afectaría a las condiciones del tránsito: “El transporte de equipos podría implicar una sobrecarga de la capacidad de circulación vehicular del área”.

Sin embargo, en la evaluación aclaran que en la etapa de operación del shopping todo cambia: “El proyecto muestra una significativa recuperación y mejoramiento del entorno”. Pero las organizaciones barriales no creen que esto suceda. Un caso que denuncian es la referencia del empleo, que en el informe siempre se menciona con un impacto positivo en la zona. Los vecinos que trabajan como comerciantes minoristas de Beccar y San Isidro no concuerdan con esto. En una reunión que realizaron el 1 de julio, hombres y mujeres recordaron cuando hace casi más de treinta años también sufrieron con otro proyecto de la multinacional Cencosud: el centro comercial Unicenter de la localidad de Martínez.

“A partir del primero de agosto el Municipio tiene que leer todo y ver si dar o no la habilitación. Nosotros por ahora estamos cubriendo la parte administrativa”, concluye Elda y advierte que el caso podría llegar a judicializarse. Adriana, por su parte, habla sobre los vecinos que consideran que el shopping puede traer beneficios a la zona: “La Avenida Centenario se inunda hoy en día. Con la construcción, el suelo no absorbería de la misma manera y se puede ver perjudicado el barrio Angelita -lindero al predio de la ex OSN-. Ahí es cuando uno se pregunta si muchos no lo ven superficialmente: ¿De qué me sirve tener un cine a dos cuadras? ¿Para ver una película mientras tengo la casa bajo agua?”.

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