Munro: piden justicia por la muerte de un joven boxeador olímpico tras...

Munro: piden justicia por la muerte de un joven boxeador olímpico tras caer del tren

Nicolás Sonnante tenía 17 años. El sábado a la medianoche se tomó el Belgrano Norte en Munro para hacer una sola estación, hasta Florida, donde iba a juntarse en la casa de un amigo. Nunca llegó. Por circunstancias que se investigan, cayó de la formación a metros de llegar al andén. Su familia cuestiona la falta de seguridad del tren y la ausencia de cámaras en la estación. Empapelaron las estaciones para buscar testigos.

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Nicolás Sonnante tenía 17 años y era boxeador olímpico amateur, categoría con la que integraba la selección argentina. El sábado cerca de la medianoche tomó el tren Belgrano Norte en la estación  Munro, donde vivía junto a su familia, para ir a juntarse con unos amigos en Florida, una estación después. Pero nunca llegó. Cuando el tren estaba entrando en el andén Nicolás cayó desde la formación a las vías y murió. Sus padres empapelaron las estaciones pidiendo la presencia de testigos para saber qué pasó. Y cuestionan la falta de cámaras y de seguridad en el tren. Hace un mes y medio, dos hinchas de River también murieron al caer del mismo tren.

“Fue una tragedia que se pudo haber evitado. Hay testigos que dicen que Nico se cayó porque la puerta del mismo tren, que estaba abierta y se cerró, lo empujó mientras él esperaba para bajar a pocos metros de la estación”, contó a El Argentino ZN Claudio, papá del joven. “El Belgrano Norte siempre viaja a gran velocidad y con las puertas abiertas, esa noche no había guardabarrera, la estación no tiene ninguna cámara. Empapelamos todas las estaciones pidiendo la aparición de testigos”, agregó.

En un primer momento, los padres de Nico sospecharon que su hijo podría haber caído como víctima de un asalto, por eso también hicieron una campaña para buscar testigos. Con la aparición de algunos de ellos, ahora sospechan la muerte de su hijo respondió a la falta de seguridad en la formación. “Él se acercó a la puerta cuando estaba llegando el tren a la estación, como cualquier persona. La puerta estaba abierta, lo empujó, se golpeó la cabeza y cayó, según cuentan los testigos”, señaló Claudio.

Y rememoró cómo fue aquella noche de terror: “Nico salió de casa a las 23.45, nos saludó como siempre: ‘chau má, chau pá, los amo’, y se fue a tomar el tren. Como a la media hora no nos había escrito para avisarnos que había llegado, nuestro hijo más chico intentó llamarlo, pero no pudo comunicarse. En seguida llamó la mamá de uno de sus amigos, donde iban a juntarse en Florida, para contarnos lo que había pasado, que estaban atendiendo los médicos a Nico, y salí corriendo en auto para allá. Cuando llegué estaba lleno de patrulleros y su cuerpo ya estaba tapado entre las vías”.

“La falta de seguridad en el tren se cobró la vida de mi hijo. No tiene que haber otro Nicolás”, concluyó.

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