Vicente López: avanza una obra que quita terreno a un barrio humilde...

Vicente López: avanza una obra que quita terreno a un barrio humilde de la ribera

Como parte de un plan de urbanización pondrán una contención en el río, a 30 metros de la orilla, provocando que parte del barrio El Ceibo quede bajo el agua. Los vecinos denuncian que la obra provocará la desaparición de una canchita y de una huerta orgánica que gestionan mujeres del Argentina Trabaja.

Compartir

El intendente de Vicente López Jorge Macri firmó un convenio con la Subsecretaría de Hábitat y Desarrollo Humano el 13 de septiembre de 2016 para avanzar con la urbanización del barrio El Ceibo de La Lucila. “Queremos que estén cada día mejor, y sabemos que para eso tenemos que tirar todos para el mismo lado”, dijo el primo del Presidente de la Nación. Pero los vecinos que viven en el barrio no creen que pase lo que prometió. Desde que empezaron la construcción, se enteraron que la idea del Municipio es construir un talud -contención de tierra para el Río de la Plata- a casi treinta metros de la ribera, cuando en el proyecto inicial les habían dicho que sería al margen de la costa. Con el nuevo plan, perderían mucho terreno y quedaría del lado inundable una cancha de fútbol que utilizan para recrearse. “Nosotros queremos estar bien. Pero también queremos que se respete nuestro lugar”, explica G. a El Argentino ZN, un vecino de El Ceibo que prefiere no dar su nombre completo.

“Nosotros queremos estar bien. Pero también queremos que se respete nuestro lugar”

G. tiene 58 años y vive pegado a la “canchita”, como llaman al terreno que tiene dos arcos de fútbol en cada punta. El hombre tiene seis hijos y ocho nietos, y afirma que todos ellos van a jugar a ese lugar todos los días. Pero los vecinos denuncian que si el municipio avanza con el talud, la perderían. Y además, explican que se cambiaría la geografía a la que están acostumbrados: según lo que pudieron averiguar, también hay planes para hacer una continuación de la bicisenda de la calle Paraná que pasaría muy cercana a las viviendas. “Los vecinos no están en contra de que el barrio se urbanice, de que haya cloaca, que esté pavimentado, que haya mejor conexión de luz, de gas, de agua. Todo eso es un beneficio”, dice por su parte Gaspar Linares, militante del JP Evita que trabaja en la zona, a El Argentino ZN. Y agrega: “Lo que pasa es que la planificación se aprobó en una mesa chica, sin el consenso en conjunto de todas las familias de El Ceibo. Y ahora estamos visibilizando los problemas”.

La canchita del barrio,, ubicada cerca de la costa, corre peligro.

En los planos del levantamiento del talud tampoco se contempla la huerta orgánica de El Ceibo que está avalada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y que es gestionada por diez mujeres en el marco del plan Argentina Trabaja. Ellas tienen entre veinte y treinta años, trabajan veinte horas semanales y lo que realizan les significa formación laboral, además de un ingreso. “El espacio donde están los cultivos lo cedió un vecino hace un mes y medio porque vio que necesitábamos un lugar para desarrollar el proyecto”, comenta Linares. Antes de eso, las trabajadoras ayudaban en la recolección y el reciclado de los residuos del barrio. Pero ahora cultivan albahaca, ají, habas, arvejas, lechuga y repollo. Y explican que eligieron la opción porque lo que cosechen irá dirigido al merendero El Ceibo.

La construcción del talud y la desaparición de la huerta no son las dos únicas cosas que preocupan a los vecinos. Cuando el municipio empezó las obras de urbanización, sacaron los containers de basura y a partir de ahí, las calles del barrio se llenaron de residuos que no supieron cómo distribuir. “Eso generó condiciones insalubres. Más porque El Ceibo queda al lado de la ribera del Río de la Plata y hay una gran cantidad de ratas”, explica Linares. Además, según las familias que viven en el lugar, los camiones que trabajan arreglaron con otras edificaciones de la zona para llevar sedimentos y materiales al barrio y descargarlos allí. Durante el día, las familias vivían con un polvillo constante y veían vehículos que entraban y salían que no eran conocidos para nadie. Hasta que decidieron terminar esa situación: se organizaron en una asamblea, reclamaron y consiguieron que no entre más gente para tirar escombros. “La cancha de voley y de paddle quedaron bajo tierra”, cuenta G.

“Supuestamente el municipio tiene que velar por los intereses de la comunidad. Acá los están pasando por arriba”, comenta Linares. Después, concluye que los hombres y las mujeres del barrio El Ceibo quieren que no se avance más con la urbanización hasta no tener una reunión con el responsable del proyecto. Y todos los vecinos parecen coincidir con la frase de un hombre que vive cerca de lo de G.: “Dijeron que iban a gastar 38 millones en infraestructura hidráulica y van a avanzar con un talud que es un relleno de tierra. Tanto que les preocupa esto, en realidad debería importarles nuestra tierra”.

2 COMENTARIOS

  1. Estoy trabajando en El Ceibo en un proyecto de relevamiento sociohistórico del barrio. Lo dicho más arriba es tendencioso. Es una lastima que la puja política ponga en discusión un proyecto largamente esperado por los vecinos del barrio: la urbanización. Cierto que hay coas que modificar. La cancha se va trasladar lo mismo que la huerta a un lugar de uso comunitario. Además hace un mes que tienen los terrenos para la huerta, por favor no sean necios pueden comenzarla en otro lugar y compartir lo producido con el barrio. En un mes y medio no se logra cosecha ni alhabaca, ni habas ni nada…Un pco de sensatez por favor.

Dejar una respuesta