Murió la dueña de Clarín y vecina de San Isidro, Ernestina Herrera...

Murió la dueña de Clarín y vecina de San Isidro, Ernestina Herrera de Noble

Tenía 92 años y dirigió el diario por casi medio siglo. Poseía una mansión en una de las zonas más exclusivas del distrito, muy cerca de la estación Anchorena del Tren de la Costa. Allí se realizó en marzo último un siluetazo en homenaje a los periodistas desaparecidos y en repudio a la impunidad que rodea al medio y a la empresaria en relación a causas emblemáticas de delitos de lesa humanidad.

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Días después de cumplir 92 años, falleció Ernestina Herrera de Noble, dueña del diario Clarín, vecina de San Isidro e investigada en dos causas emblemáticas relacionadas con delitos de lesa humanidad: una vinculada a la apropiación de quienes anotó y crió como sus hijos, y otra ligada a la apropiación de Papel Prensa durante la última dictadura. En ambos casos, pese a las irregularidades a la vista, los últimos fallos judiciales fueron en su favor.

Nacida en Buenos Aires el 7 de junio de 1925, Herrera de Noble dirigió Clarín durante casi medio siglo, desde el 21 de enero de 1969, apenas nueve días después de la muerte de su esposo y fundador del diario, Roberto Noble.

Además de empresaria mediática, fue vecina de una de las áreas más exclusivas del distrito gobernado por Gustavo Posse. De hecho, su mansión sobre la calle Madero, muy cerca de la estación Anchorena del Tren de la Costa, fue escenario en marzo último de un reclamo de larga data.

Siluetazo en la puerta de la mansión de Ernestina, en San Isidro.

Hacia allí marchó un gran grupo de vecinos, referentes y militantes por los Derechos Humanos, para realizar un siluetazo en homenaje a los periodistas desaparecidos en la puerta de la casona de Noble. Ese día, el abogado querellante Pablo Llonto, autor del libro La Noble Ernestina y ex trabajador de Clarín, explicó el por qué de la elección del lugar para el acto: “En este partido se consumó el delito: en los Tribunales de San Isidro se consumó la apropiación de dos bebés”, resaltó. Y relató las inocultables irregularidades de los procesos mediante los cuales Ernestina Herrera de Noble anotó como propios a quienes llamó Marcela y Felipe Noble.

El relato cuenta que la beba –Marcela- fue dejada en una caja frente a la casa de San Isidro en abril de 1976, aunque está probado que la dueña de Clarín no vivía allí entonces. El mismo relato señala que el bebé –Felipe- fue entregado luego en el juzgado local por una madre que no quería criarlo: la mujer figura en la causa con un nombre que no existe y un número de documento que pertenece a un hombre. “Ernestina decía que vivía en esa época en San Isidro porque aquí estaba la jueza de familia Ofelia Hejt, que intervino en otra apropiación de un hijo de desaparecidos”, explicó Llonto.

El abogado trazó por entonces el recorrido de la causa abierta ante la sospecha de que Marcela y Felipe eran hijos de desaparecidos: un camino que incluyó una breve detención de Herrera de Noble en 2002; la destitución del juez Roberto Marquevich dos años después; la oposición durante años a realizar un cotejo del ADN de los jóvenes con las muestras del Banco Nacional de Datos Genéticos y luego el resultado negativo de ese cruce; hasta finalmente el sobreseimiento –por parte de la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado- de Ernestina Herrera de Noble en la causa impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo por adopción ilegal de Marcela y Felipe Noble Herrera durante la dictadura. Un camino que no está cerrado ni despeja las dudas, como resaltó Llonto, porque las muestras reunidas en el Banco de Datos Genéticos no contienen datos de la totalidad de las detenidas-desaparecidas embarazadas, mientras las verdaderas identidades de los hijos apropiados por la dueña de Clarín continúan sin dilucidarse.

En cuanto a Papel Prensa, hace menos de un mes la Sala I de la Cámara Federal porteña confirmó el sobreseimiento, dictado en primera instancia por el juez Julián Ercolini, a Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble y Bartolomé Mitre en el marco de la investigación por la apropiación de la compañía durante la última dictadura. Según consignó Página 12, después de cinco años de tener la causa, Ercolini sobreseyó a los empresarios periodísticos sin siquiera tomarles declaración indagatoria. La Cámara estimó acreditada la persecución a la familia Graiver para vender las acciones de la empresa, pero no consideró responsables de la apropiación a los empresarios de Clarín y La Nación.

Referentes y organismos de Derechos Humanos no tardaron en expresar su repudio a la impunidad que rodeó hasta su muerte a la célebre dueña del gran diario argentino.

 

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