El femicidio del country: “Farré no hizo comentarios, no lloraba, sólo la...

El femicidio del country: “Farré no hizo comentarios, no lloraba, sólo la golpeaba”

En la segunda jornada del juicio por el femicidio de Claudia Schaefer, declararon once testigos intentando reconstruir la escena del crimen en el country Martindale. Hubo coincidencias en que Farré actuó con naturalidad y frialdad antes y después de ahorcar y asesinar a su esposa.

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Farré. en el banquillo. Foto: Alfredo Martínez

La segunda fue una jornada de testimonios fuertes en el juicio por el femicidio de Claudia Schaefer en el country Martindale de Pilar. El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro vio desfilar a los testigos que presenciaron el crimen cometido el 21 de agosto de 2015, entre ellos los abogados que representaban a la víctima y al asesino, el empresario Fernando Farré. Tanto los letrados, como personal de seguridad del country y el encargado de realizar la autopsia, coincidieron en que Farré actuó con naturalidad antes y después del crimen, lo que complica el panorama para la defensa.

El primer testigo fue Carlos Quirno, el abogado civil que representaba a Schaefer en el juicio por divorcio, quien prestó declaración frente a los doce jurados y al juez Esteban Andrejin. El letrado se encontraba en la casa del country de Pilar el día que Farré asesinó a Schaefer en el vestidor, ya que acompañó a su clienta a retirar sus pertenencias de la vivienda.

El abogado declaró que, al llegar a la casa, Farré lo saludó con “total normalidad” tanto a él como a Schaefer, y dijo que el acusado no mantuvo ningún tipo de discusión con su esposa mientras se disponían a recoger las pertenencias de ella, sino que se dio un diálogo “común” en el marco de un divorcio, “con tensión” pero sin agresiones. Pero la situación cambió en cuestión de minutos, cuando Quirno notó algo extraño y se acercó a la habitación: “Farré estaba ensangrentado, no hizo comentarios, no lloraba, sólo la golpeaba”, dijo el abogado, quien además aclaró que no vio los cuchillos con los que la mató y precisó que “no se podía leer ninguna emoción” en el rostro del asesino.

En el mismo sentido se manifestó Andrea Frencia, la abogada que representaba a Farré durante el juicio de divorcio. Frencia declaró haber viajado junto a Farré y la madre de él hasta el country, en una situación “normal”  en la que el acusado no expresaba ningún comportamiento fuera de lo común, una conducta que se mantuvo mientras esperaban el arribo de Schaefer en la casa de Martindale.

A continuación, la abogada relató que al darse cuenta que sucedía algo extraño, intentaron “desesperadamente” abrir la puerta del vestidor en el que estaba encerrada Schaefer con su esposo, y al ver que no podían, salieron al patio trasero para buscar un ingreso a la habitación desde una ventana, desde donde vieron a Farré ensangrentado tras el femicidio.

Dos empleados del country también coincidieron en la “normalidad” y “tranquilidad” del comportamiento de Farré, aún después de haber asesinado a su esposa; y en el mismo sentido se manifestó el encargado de realizar la autopsia de Schaefer, para quien el ataque fue realizado por una persona que estaba en control de sus movimiento, “no un loco”. Estas declaraciones complican la estrategia de la defensa de Farré, quienes tratarán de demostrar la inimputabilidad del acusado o bien que actuó bajo emoción violenta

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