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Andrés Hayes y Gustavo Hernández, este viernes en Martínez. Foto: Mariana Montaldo

Inspirado en una larga tradición jazzera, “Alondra” es el resultado de un proceso musical de más de tres años, cuando el saxofonista Andrés Hayes y el director y arreglador Gustavo Hernández -primero alumno y maestro, luego compañeros de grupo- empezaron a darse máquina. El bautismo llegó en el Festival de Jazz de San Isidro, y Ley de Mecenazgo mediante, la idea se cristalizó en el álbum editado este año por el sello Croqueta Records.

El trabajo reúne nueve standards de jazz interpretados por el consolidado quinteto que comanda Hayes en saxo tenor -Ernesto Jodos en piano; Hernán Merlo en contrabajo; Sergio Wagner en flugel y René Gatica en batería- junto a la orquesta de cuerdas Skylark –integrada por trece músicos-, bajo la dirección de Gustavo Hernández. Luego de las exitosas presentaciones en Thelonious, el destino de “Alondra” anuncia este viernes al Teatro de la Media Legua, en Martínez, cerca de donde empezó la historia que Andrés Hayes repasa en diálogo con El Argentino ZN.

-¿Por qué decidieron este abordaje del universo jazzero?

-Hay una larga tradición de diálogo entre el jazz y las cuerdas. En lo personal, lo descubrí a través de Charlie Parker, a quien escuché mucho en mi adolescencia; un disco muy atacado por la crítica pero considero que envejeció muy bien y trascendió a su época. Después descubrí la obra de Lee Konitz, de Stan Getz, de Ornette Coleman, discos muy diferentes entre sí, cada uno con su impronta. Se lo comenté a Gustavo, él me empujó y se convirtió en un proyecto de los dos, en el que coincidimos en que no queríamos un colchón de cuerdas que acompañara al quinteto, sino que lo pensamos como un diálogo entre ambas expresiones musicales.

-El jazz es un género ligado a la improvisación. ¿Cuánto de ese juego hay en “Alondra”?

-A veces se confunde improvisación con ser improvisado. Para poder improvisar es necesario tener todo un bagaje atrás. En el caso de las sesiones de “Alondra”, hubo dos días de producción importante, pero como todos los músicos que participan tienen mucha formación, no hubo mucho ensayo grupal. Lo más complicado fue conciliar las agendas.

-¿Cómo se decidió que fuera un trabajo instrumental?

-Si bien no hay una voz que la cante, la letra siempre estuvo presente desde el momento de abordar las canciones.
Miles Davis, por ejemplo, contaba que empezó a frasear escuchando al primer Sinatra, y ese es el sentido. Tanto Gustavo como yo creemos que debemos saber las letras para poder interpretar las melodías, de hecho en el espectáculo Gustavo hace algunas explicaciones sobre las letras y yo con el saxofón cuento lo que va pasando.

-¿Cuál fue el criterio para seleccionar los standars?

-En algunos casos hay algo de homenaje, como “Laura”, que se hizo mucho con cuerdas; o “Every Happens To Me”, del que hay una versión muy reconocible de Chet Baker. Pero todo pasa por nuestros gustos: es el primer álbum que hacemos en conjunto y, en lo personal, es la primera vez que encaro un disco de standars. En ese sentido quisimos buscar la originalidad de cada standard, proponer un recorrido distinto a esas piezas tan versionadas.

-Son un músico joven, pero ya con un largo recorrido como instrumentista y como docente. ¿Cómo analizás el panorama actual de la industria musical?

-La música está tan accesible que para los que somos de otra generación nos resulta raro. Noto que hay mucha más información, pero se evapora más rápido y, sobre todo en las plataformas digitales, la música es la única información existente y se pierde todo lo que está atrás. En mi etapa adolescente, abría el disco y buscaba los créditos a ver quién tocaba, por ejemplo, con Spinetta. Y aparecían el Mono Fontana, Lito Epumer, Javier Malosetti, y cada nombre despertaba curiosidad. Ahora hay una forma distinta de escuchar los discos, de hecho cambió el concepto de álbum. Pero confío en que algo bueno va a salir de todo esto, espero tener la habilidad de captarlo.

-Andrés Hayes y Gustavo Hernández presentan “Alondra” el viernes 5 de mayo a las 21 en el Teatro de la Media Legua, Aristóbulo del Valle 185, Martínez. Abre Pocho Sabogal Trío. Entrada: bono contribución $ 180. Reservas reservasmedialegua@gmail.com.

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