40 años de Madres: el recuerdo de La Gallega de Zona Norte

40 años de Madres: el recuerdo de La Gallega de Zona Norte

En Tigre, una calle lleva su nombre. Es el pasaje Dionisia “Niza” López Amado, rebautizado en 2014 en honor a una luchadora incansable, emblema para la Comisión Memoria, Verdad y Justicia local y para la comunidad en general. A cuatro décadas del nacimiento de las Madres de Plaza de Mayo, ella está presente en Zona Norte.

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El 15 de mayo de 1976, el hijo y la nuera de Dionisia López Amado fueron secuestrados en su casa de San Fernando y luego desaparecidos. Desde ese instante, ella dedicó su vida a buscar información y justicia. En plena dictadura, cuando recorría cuarteles y oficinas de gobierno, sus vecinos se organizaban para controlar que volviera cada noche a su casa, y hacían cadenas de llamados para avisarse. Dionisia no lo sabía, pero los vecinos de su cuadra la estaban cuidando. Así de fuerte la apreciaban en el barrio, el mismo que desde hace dos años tiene una calle con su nombre: Pasaje Dionisia “Niza” López Amado, allí donde estaba Valverde, entre Marabotto y Buteler, en Tigre.

La calle de esta Madre de Plaza de Mayo que también es Madre de Zona Norte fue bautizada en su honor en mayo de 2014. Por entonces, ningún vecino faltó al acto -en el que también se instaló una placa en la que fue su casa- para colocar el cartel con el nuevo nombre de la calle. “Como hija tengo que decir que no podía creer lo que estaba pasando. Es raro ver la foto de mi mamá tirando claveles en el río en un banner gigantesco que recorrerá las escuelas de Tigre”, contaba en esos días Rosaura Díaz, hija de Dionisia, a El Argentino ZN. También estaban alí sus nietos, su bisnieta y sus compañeros de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Zona Norte.

“Simbólicamente para nosotros la Gallega es nuestra presidenta honoraria. Es una decisión política y afectiva”, definía Adriana Taboada, miembro de la Comisión. Dionisia formó parte prácticamente desde sus inicios, en 1996. Pero su historia de lucha comenzó mucho antes. Siendo niña, en España, vivió de cerca la guerra civil. “Antes de pasar a ser una Madre de Plaza de Mayo ya era una mujer muy solidaria y sensible a las problemáticas sociales. Ella contaba anécdotas de sus vivencias en la guerra civil española y de su abuela que la enviaba al campo de prisioneros a llevar comida”, recordaba Adriana.

Dionisia migró a la Argentina en 1952 con su marido y su hijo de cinco meses, Antonio Díaz, quien luego durante su juventud militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y alfabetizó adultos en Villa del Carmen. Su compañera, Stella Maris Riganti, fue enfermera y organizó campañas de vacunación en la villa. A menos de un mes del inicio de la última dictadura cívico-militar, la noche del 15 de mayo de 1976, camiones del Ejército irrumpieron en su hogar en San Fernando. Los ataron de pies y manos y los llevaron secuestrados a Campo de Mayo. Antonio conocía tan a fondo la zona que pudo identificar el camino. Así lo contó una joven que fue secuestrada con la pareja y liberada horas más tardes. Antonio y Stella continúan desaparecidos.

“Mi mamá militó por los derechos humanos desde un lugar de hormiga, en cada persona que se acercaba, en cada colegio, cada persona que pasó por al lado se fue sabiendo qué había pasado con los 30 mil. Ella plantó una semilla en cada uno que pasó por su vida”, aseguraba conmovida su hija Rosaura, en pleno acto de bautismo de la calle por la Gallega. Dionisia falleció en 2008, a los 80 años. En el barrio se sigue hablando de ella, se sabe quién fue y por qué hoy la calle lleva su nombre. Algunos la llamaban Niza, pero todo el mundo la recuerda como La Gallega de Zona Norte.

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