“La nostalgia es pan para hoy y hambre para mañana”

“La nostalgia es pan para hoy y hambre para mañana”

Javier Martínez celebra 50 años de blues y rock nacional con un concierto en el Centro Cultural San Isidro. En esta entrevista, el músico repasa su último disco, “Pensá positivo”, evoca sus primeros pasos en la música en los bares prohibidos de Zona Norte y da su versión de la reunión de Manal que no fue.

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“Sigo observando la realidad, forma parte de mi oficio”.  A 50 años de haber sentado las bases del blues en español con el trío Manal, Javier Martínez no se queda quieto. El baterista, cantante y compositor gira por el país para mostrar aquellas canciones que marcaron la cultura de la segunda mitad del siglo XX junto a las de su etapa solista, con “Pensá positivo” (2015) como última prueba discográfica.

Como parte de esa gira, Martínez llega este viernes al Centro Cultural San Isidro, acompañado por el bajista y productor Clavito Actis y el guitarrista Marcelo Roascio. “Nunca creí mucho en la nostalgia”, redobla el baterista en diálogo con El Argentino ZN, y lo demuestra con su obra. Con su pluma afilada como siempre, el cantautor homenajea a su viejo compañero Pappo, a la ciudad de Nueva Orleans y a su propia obra, con una versión aún más asfixiante de “Porque hoy nací” o el swing caribeño de “Basta de boludos”.

Si bien Martínez es uno de los compositores más versionados del rock nacional -desde Pappo a Spinetta y del Indio Solari a Charly García- recién en este último trabajo se prueba el traje de intérprete. En clave de swing, aborda el tango “Por la vuelta”, de Enrique Cadícamo y José Tinelli, retomando una idea de su amigo Jorge Porcel. “El Gordo era un melómano total y le gustaba mucho el jazz. Una vez me lo crucé en el Teatro Astral cuando yo presentaba el disco “Sol del sur” y el estaba con alguna de sus revistas. Él cantaba muy bien, y me lo cantó a capella, haciendo el ritmo con los dedos. Me quedó esa idea en la cabeza y la retomé más de 30 años después”, evoca Javier, con una memoria prodigiosa para los nombres, las fechas y los lugares.

Otro rescate emotivo de “Pensá positivo” es “El hombre restante”, letra de Javier y melodía de Tanguito, un tema firmado en 1968 con una actualidad asombrosa. “Este es un tema de ciencia ficción de la Guerra Fría, que era una obsesión de aquellos días. Tanguito tenía otro que se llamaba ‘Amanecer en un refugio atómico’. Nos sentíamos amenazados, mucho tiempo después nos dimos cuenta que era pura amenaza, que por atrás estaban de acuerdo. Hay que tomarlo como lección y no comerse la galletita”, analiza el músico a la distancia.

 

Zona Norte y la prehistoria del blues en castellano

La conexión con aquel tema publicado en 1978 como cara b del single de Tango “La princesa dorada” vuelve sobre los orígenes del rock. Los caprichos de la historia celebran este año los 50 años de Manal y Almendra, casi una segunda fundación del rock argentino luego de la explosión de Los Gatos.  Claro que Javier ya tenía su recorrido en la música antes de que cobre forma el mítico trío junto a Claudio Gabis y Alejandro Medina en un café del barrio porteño de Caballito.

Medina, Gabis, Martínez: la hora cero del blues local

“Formé Manal con 21 años pero desde los 16 trabajaba como sesionista” –cuenta Javier-. “Mi padre me había hecho un poder para tocar en los lugares prohibidos, clubes nocturnos de la zona norte como Reviens o Sunset. Al mismo tiempo trabajaba en una casa de cambio del microcentro, pero veía pasar la guita. Todo lo que ganaba se lo daba a mi vieja”, agrega.

En ese entonces, Javier vivía en Vicente López y como parte del grupo Los Secuaces, donde entre versiones en castellano de Los Beatles y Elvis, empiezan a aparecer sus primeras composiciones. El grupo llegó a tocar en el Tigre Hotel y obtuvo el segundo premio en el concurso “Los desconocidos” del célebre programa La Escala Musical que se hizo en el Luna Park. Luego comenzó a frecuentar La Cueva, conoció a Gabis en el Instituto Di Tella, sumaron a Medina y sentaron las bases del blues en castellano, una fuente de consulta que permanece intacta para las nuevas generaciones.

-¿La tentación tecnológica es la principal diferencia entre los jóvenes de ahora y los jóvenes de ayer?

– Nosotros también teníamos pantalla, siempre hay una evasión, pero de alguna manera, lo que nos salvaba de lo que llamábamos la alienación era la barra de la esquina. Hay que recuperar la vieja magia de la poesía que no puede ser reemplazada por la tecnología, porque nunca una máquina va a arreglar al espíritu. Apagá el teléfono, salí a la calle, tomáte un café en la esquina y mirá la vida desde ahí: vas a ver cómo se despierta la sensibilidad y la magia. Yo sé que algunos van a decir “este es un viejo pelotudo”, pero creo que es el gran problema de estos tiempos. No le dan la bola al padre, no escuchan a un rockero veterano y van a seguir cantando pavadas que no mueven el amperímetro.

-¿No siente el reconocimiento de las nuevas generaciones?

-Hay muchos que escuchan y aprenden, a los otros les deseo suerte. Tengo un público intergeneracional, y hay muchos jóvenes que me vienen a ver y conocen mi música más allá de Manal, y les gusta que haga temas como “Basta de boludos”, o “Corrientes”.

 

Manal y la reunión que no fue… ¿Nos veremos mañana?

El 1° de octubre de 2014 en el sótano de una fábrica en Florida Oeste acondicionado en club privado de rock -propiedad del empresario Jorge “Corcho” Rodríguez-, Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina volvieron a compartir escenario después de 34 años. Fue un concierto privado, que sirvió como reinauguración del local, que a finales del año pasado se corporizó en un CD y DVD -“En vivo en Red House”- y un imponente libro de fotos.

Sobre el mismo escenario, los tres manales brindaron una conferencia de prensa y gambetearon la pregunta obligada de si la experiencia se iba a repetir en un ámbito más masivo. A fines de marzo, se anunció una fecha para el 7 de mayo en el Teatro Gran Rex, pero la ilusión de tres generaciones de fanáticos se desvaneció en cuestión de días. “A mí me dijeron que se levantaba y no me dieron más explicaciones”, sintetiza Martínez.

-¿No lo consultaron para levantar el concierto?

-Yo di mi palabra para hacer dos Gran Rex y un concierto para el Gobierno de la Ciudad. En el medio, me dicen que no se hace, y ya está. No me parece tan dramático como al público que tenía gran expectativa, y lo entiendo. Muchos se enojaron, pero les aconsejo que bajen los decibeles y no empiecen con la leyenda urbana, ni le echen la culpa al Corcho ni a la productora. Se levantó y punto.

Manal 2016: “Vivo en Red House” (Télam)

-¿La gente le reclama por la vuelta de Manal?

-Sí, y lo agradezco, pero tengo una alternativa: vénganse a San Isidro a ver una gran banda, que es la realidad de hoy. Manal es una banda del siglo pasado, la gente no lo tiene claro. En cambio, Manal Javier Martínez, Clavito Actis y Marcelo Roascio es una banda del siglo XXI. Pero ojo, que al que me diga algo malo de Gabis o Medina, lo mato. Los tres en conjunto conseguimos la carrera que tenemos.

-¿Le molesta la insistencia?

-No, lo que no me gusta es cuando me dicen “júntense, están los tres vivos”… Es un comentario de mal gusto, irrespetuoso y hasta macabro, como que la muerte anda dando vueltas.  Estamos vivos, sí, pero por ahí lo que no está vivo es la mística, es como aquella novia que tuviste a los 15 que ya es abuela, o el niño que fuiste. No se puede volver al pasado, la nostalgia es pan para hoy y hambre para mañana.

-Javier Martínez junto a Marcelo Roascio en guitarra y Clavito Actis en bajo se presenta el viernes 28 de abril a las 21 en el Centro Cultural San Isidro, Av. Libertador 16.138. Entradas a la venta en passline.com.

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