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Mistura & Manda lleva más de diez años abordando el choro, primer género urbano surgido en Brasil y el responsable del primer diálogo fluido y algo olvidado entre Río de Janeiro y Buenos Aires. Luego de un álbum debut enfocado en los clásicos brasileños, el grupo se propuso con pasión arqueológica y un constante ir y venir entre el pasado y el presente, el rescate de aquellas piezas que firmaron artistas como Atahualpa Yupanqui, Roberto Grela, Oscar Alemán y Eduardo Falú.

Fruto de ese trabajo y con la colaboración de artistas como Juan Falú el cuarteto editó en 2016  “Lloros”, el disco en el que también se animan a las composición, con el aval de un perfeccionamiento constante en suelo carioca, buscando de alguna manera retomar aquel diálogo musical suspendido en el tiempo. “Presentamos el disco en tres conciertos históricos y se sorprendieron de que existiera una cosa así en Buenos Aires. Fue una idea que maduró y valió la pena”, cuenta Gabriel Trucco, pianista y flautista del grupo, en diálogo con El Argentino ZN.

-¿Las canciones estaban en la superficie o hubo que rastrear?

-Un poco y un poco. Es reconocida la aparición de “Choro en Fa” sostenido, de Horacio Salgán, que fue como un punto de partida. Fuimos a SADAIC y encontramos unos 300 choros registrados, y seleccionamos, de los más renombrados, los que se correspondiesen con el género. Fue un trabajo de investigación que nos llevó más o menos diez años.

-Parece ser un fenómeno de otra época.

-Sí, lo más viejo que grabamos es el de Salgán, que es de 1943, pero hemos descubierto anteriores, y una producción amplia hacia la década del ’50. Esto confirma la ligazón musical que existió entre Buenos Aires y Río de Janeiro.

-También comparten cierta relación con la tristeza y la melancolía.

-Es cierto que al choro le quedó el mote de la tristeza, pero nadie tiene definido por qué. Algunas teorías dicen que es por el fraseo, lamentoso, con cierto aire tanguero, que se da más que nada en los choros lentos. En cambio, los rápidos son alegres, saltarines y llenos de acentuaciones y cortes muy brasileros. Eso también se ve en el tango: tenés el de la Guardia Vieja, alegre y fiestero hasta que se volvió melancólico.

-¿El samba y la bossa nova se lo llevaron puesto al choro?

-Más bien fue el samba, porque la bossa fue un  movimiento mucho más efímero, pero como se tocó con standars de de jazz trascendió mucho las fronteras. El choro es como un primo mayor del samba, y para mí es el género más importante, al menos de Río, pero no el más masivo. Los choros simples de tocar son pocos, sobre todo para guitarra y cavaquinho solistas, tienen dificultades que lo acercan a la clásica No es fácil encararlo siendo amateur aunque está muy vivo: sólo de las escuelas de Río de Janeiro salen mil egresados por año.

-¿Cómo se aprende a la distancia?

-Yo viajo a Brasil siempre que puedo y todos los del grupo estudiamos allá. Para músicos como nosotros formados en la clásica, es un desafío técnico similar pero en una música más entretenida, vital, emotiva y con muchos componentes negros en lo rítmico. Tiene una posibilidad de improvisación, no tan libre, no al estilo jazzero, y eso lo hace todavía más interesante.

-El repertorio del disco es puramente instrumental, ¿consideran la posibilidad de incluir voces?

-El choro es un género netamente instrumental, aunque uno de los más conocidos, “Carinhoso”, de Pixinguinha, sea cantado, la letra no es el fuerte. Hemos trabajado alguna voz para algún show en particular, también hemos tenido invitados en clarinete y saxofón, pero siempre mantenemos la base.

*Mistura & Manda son Gabriel Trucco en flauta y piano, Sebastián Luna en mandolina y Cavaquinho, Esteban Ibáñez en guitarra y Ariel Malerba en percusión. Sábado 21.30 horas en Baratraz, el bar de notanpuan –Chacabuco 459, San Isidro-. Entrada a la gorra.

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