El mensaje sobre Araceli que conmueve en las redes

El mensaje sobre Araceli que conmueve en las redes

"Hay buenas y malas víctimas. O víctimas inconvenientes, digamos", escribió la periodista Valeria Sampedro para poner sobre el tapete las construcciones periodísticas, cargadas de prejuicios y revictimizaciones, en torno a la desaparición de la joven de 22 años en San Martín. El texto completo.

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“La mala víctima”, se titula el texto de la periodista Valeria Sampedro, en la que deja al desnudo las construcciones periodísticas cargadas de prejuicios y de revictimizaciones a mujeres que, por el solo hecho de ser mujeres, desaparecen o son halladas violadas y asesinadas.

“Hay buenas y malas víctimas. O víctimas inconvenientes, digamos”, escribió Sampedro, notera de Canal 13 y TN. Y explica que este artículo surgió luego de haber ido a San Martín a hacer una cobertura sobre la desaparición de Araceli Fulles, la joven de 22 años de quien no se tiene ningún rastro desde el sábado 1° de abril. Tras el hallazgo del cuerpo de Micaela, en Entre Ríos, la búsqueda de Araceli comenzó a circular con más sonoridad.

“Lo que sigue es un diario íntimo de la hipocresía. También un dilema de cómo hacer una crónica honesta y no perder la perspectiva (de género)”, escribió Sampedro. Y agregó: “La primera contra que tiene Araceli, como víctima, es ser pobre. Pero eso sería lo de menos si se tratara de una pobre ‘ejemplar’ de esas que le encanta rescatar al periodismo. No es el caso. Araceli abandonó el secundario hace rato, tiene problemas de adicción, su muro de facebook advierte que su actividad principal es ‘estar todo el día en la calle’, su mamá cuenta que era habitual que faltara de casa más de un día y su hermano aporta que seguro no la tienen en la villa porque ya recorrió tres barriadas, ‘allá todos la conocen a la negra y ninguno la vio'”.

“A favor tiene todos los dientes, mirada dulce y una sonrisa encantadora”, dice Sampedro. Y agrega: “¿Cuánto de esto se puede contar? En las últimas horas leí varias notas sobre Micaela, abanderada y mejor promedio, una chica llena de proyectos, compromiso social y activa militante del Niunamenos. Sin dudas, todos esos datos le ponen alma al nombre convertido en slogan de pedido de justicia. Pero pienso qué pasa cuando la madre que tenés enfrente llorando desconsolada porque hace días que no sabe nada de Araceli, te cuenta que la piba abandonó la escuela, cayó en la droga y sus amistades hoy están en la mira como posibles cómplices o responsables. Te dice eso y te muestra con mano temblorosa el chat plagado de corazones y ositos intentando demostrar la buena relación que tenía, que tiene, con su hija y cómo se preocupaba en saber todo el tiempo dónde y con quien estaba”.

“De cuánto le sirve el dato amoroso a doña rosa, inconmovible si aparece la palabra villa en la crónica policial. La omisión también supone juzgamiento. Aviva la hoguera de la estigmatización. Especular con ´mejor no doy tal dato porque hago quedar mal a la víctima´ la vuelve un poco responsable de lo que pueda pasarle. Eso sí que es revictimizar. Creo que es hora discutir la hipocresía que refuerza los estereotipos de la buena víctima. Porque es a partir de esa omisión cuando la trama marginal de pobreza-delincuencia la deja a la intemperie. Es cuando más necesita micrófonos. Que nadie la silencie. Ese contexto de vulnerabilidad permitirá entender que ella no se lo buscó sino que justamente esa condición la puso, la sigue poniendo en riesgo”.

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