Ariel Fernández: “En las barriadas hay demandas que no estaban desde 2001”

Ariel Fernández: “En las barriadas hay demandas que no estaban desde 2001”

El concejal y referente de Descamisados analiza la situación económica en Malvinas Argentinas y advierte que en los sectores más postergados hay una demanda urgente comparable con la que se vivió en 2001. Apunta a la “pesada herencia” cariglinista como responsable de las principales problemáticas a nivel local. Y advierte sobre la “responsabilidad histórica” del peronismo para llegar unido a octubre.

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En medio de un clima social atravesado por el conflicto docente y la inminencia del paro general del próximo jueves, el referente de Descamisados y concejal del Frente para la Victoria en Malvinas Argentinas Ariel Fernández analizó la situación socioeconómica en el distrito gobernado por Leonardo Nardini. En diálogo con El Argentino ZN, trazó también un panorama de cara a octubre. El peronismo y su “responsabilidad histórica” de llegar unido a las elecciones y el massismo como corriente política “inexistente”, algunas de sus definiciones.

En otros puntos del conurbano norte hubo recientes conflictos laborales fuertes, como el cierre de Atanor en Munro y las suspensiones de Volkswagen en Pacheco. ¿Cuál es la situación en Malvinas Argentinas?
Por ahora el parque industrial de Tortuguitas está en una tensa calma. La mayoría de las empresas que están ahí tenían producción ya vendida a plazo. El tema es que según un relevamiento que hicimos desde nuestra organización con la Universidad Nacional General Sarmiento (UNGS), el 60 por ciento de las empresas ahí producen cosas que se pueden reemplazar por importaciones, a medida que les van bajando impuestos. Creemos que la situación de riesgo va a ser post agosto. Por ejemplo, producir un rulemán en Argentina sale lo mismo que el precio de venta que uno traído de China. El trabajo que hicimos con la gente de la universidad nos muestra eso: que a medida que avancen los meses y se reemplacen esos productos, se va a poner complicado.

A nivel de la situación socioeconómica de los vecinos del distrito, ¿se vieron cambios concretos en el último año?
Sí. El indicador que tenemos es que empezamos el año pasado con un merendero en el que había 15 pibes y a marzo de este año ya teníamos seis, con más de 45 chicos en cada uno, sólo de Descamisados. Hay 17 en total en Malvinas dentro de la CTEP y otros de distintos espacios políticos, como La Cámpora. En total, entre las diferentes organizaciones, debe haber arriba de 23 funcionando. Lo que vemos es que cambió el tipo de demanda. En los sectores medios se mantiene el mismo tipo de demanda: el enojo por los tarifazos y demás. Pero en las barriadas populares notamos que hay demandas que no estaban desde 2001: es por la comida, es ya. Gente que duda de mandar a los chicos al colegio porque dice ‘cómo vamos a comprar los útiles’. Y se generan niveles de organización que hasta ahora no habíamos visto.

¿Por ejemplo cuáles?
Gente que se organiza en los barrios para conseguir los útiles, compras comunitarias, formas de la economía popular.

Además de la situación económica general, ¿cuál considerás que es la principal problemática pendiente de resolver a nivel local?
El desafío tiene que ver con la falta de infraestructura que heredamos. Parezco Macri hablando de la herencia (risas), pero nosotros heredamos menos de un siete por ciento de cloacas y el mismo nivel de agua corriente, por ejemplo. El desafío en Malvinas tiene que ver con eso. Suplir esas falencias estructurales que son mucho más fuertes en los barrios populares. Lo bueno es que hay una política apuntada a que primero se solucione el tema en los lugares más complejos. El otro problema que tenemos es el déficit habitacional.

¿Cómo se trabaja en ese sentido?
Tenemos la ley de acceso justo al hábitat como política y por suerte es política municipal. Se articula con las organizaciones. Vamos a los barrios y hablamos con los vecinos para organizar que cada uno tenga su escritura. Eso es lo que se busca. Sabemos que los problemas con la propiedad se van a intensificar a medida que este gobierno avance. Hay una política activa desde el municipio en ese sentido.

En cuanto a lo político partidario, ¿cómo analizás que llegará el peronismo a octubre?
A nivel local no reviste tanta complejidad porque la gestión de Nardini tiene la capacidad de ser el punto máximo de acumulación política en el distrito. Se acumula todo ahí y del otro lado queda el cariglinismo residual, con alguna gente del PRO que articula ahí. En Malvinas se construye unidad también por lo que costó tener durante 20 años un gobierno como el de Cariglino. No es tan compleja la unidad. A nivel nacional creemos que hay dos dimensiones de la construcción de la unidad: una es la responsabilidad histórica que tiene el peronismo. Porque no creo que sea una estrategia formidable sino una responsabilidad y nada más: tenemos la responsabilidad de llegar juntos a las elecciones para ganar. Porque por partes no ganamos. Y el segundo desafío es que esa unidad no quede en la confirmación de un frente electoralista, sino que quede en un frente político. Que pueda hacer frente en 2019 a la opción de derecha, tenga el nombre que tenga.

En ese esquema, ¿cómo queda ubicado el massismo?
En Malvinas tiene una representación que es meramente legislativa. De hecho no la tenía, se conformó ahora como un bloque, que articula mucho con el FPV por lo menos en términos de tener coincidencias en el ámbito legislativo con lo que se vota. El massismo no sabemos cómo identificarlo específicamente, como corriente política no creemos que exista. Lo que sí existe es un tipo como Massa, con una ambigüedad importante. El año pasado coincidió en todo lo que dijo Macri. Pero nos parece que lo importante es salir de la disputa de nombres. No creemos que el massismo sea una corriente política sino una invención de los medios, que tiene que ver con la figura de Massa, agradable a la televisión.

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