Río Luján, el barrio de Pilar que se inunda con la materia...

Río Luján, el barrio de Pilar que se inunda con la materia fecal de los countries

Las aguas servidas emanan especialmente de madrugada, dejando desechos marrones acumulados en las zonas más altas. La zanja está desbordada y el líquido cubre las calles. Los vecinos describen un olor insoportable y advierten que hay chicos con granos y diarrea. El problema data de hace años pero se incrementó en el último tiempo. Y dio lugar al reclamo colectivo.

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Las calles de Río Luján se cubren del líquido marrón que largan los countries.

“A cierta hora de la madrugada, si salís a caminar, vas a encontrar que en los lugares donde la tierra está más alta queda materia fecal en cantidad, todo lleno moscas. A esa hora aprovechan a largar todo lo groso, después tiran el agua, que cada vez llega con más olor”. Quien describe es Sergio Aguilera, uno de los vecinos de Río Luján, el barrio que se inunda con la caca de los countries que lo rodean.

El problema, que data desde hace años, se incrementó en los últimos tiempos. Sobre todo por la rotura del caño principal de uno de los barrios privados que encierran a Río Luján, Casas del Alto. “Es el que más afecta porque tiene todos los caños rotos. Caca, agua, todo sale de ahí y va para un zanjón desbordado y sale para la calle”, explica a El Argentino ZN Valeria Domínguez, responsable política del Movimiento Evita en el distrito y quien acompaña a los vecinos en su reclamo.

El jueves de la semana pasada, cansados de los reclamos individuales sin respuesta, los vecinos optaron por el reclamo colectivo. Se concentraron en las puertas del country y pidieron ser recibidos por los administradores, para exigir una solución. “Los de adentro estaban en desacuerdo con que cortemos, pero cuando fuimos a decirles cuál era nuestro problema, muchos se pusieron de nuestro lado. No sabían lo que pasaba. Los que no dieron la cara fueron los administradores. Sólo dijeron que nos vayamos, que lo iban a solucionar”, cuenta a este medio Aguilera, de 53 años. Cooperativista y artesano, vive hace más de una década en el barrio, donde también están su hija y su nieto, en la zona más afectada.

Casas del Alto, el country que más afecta sobre la calle Trinidad.

La calle que recibe de forma directa las aguas servidas es Trinidad. “Ellos tiran el desecho a cielo abierto a un costado de la calle. Nuestros pozos de agua están a 15-16 metros los más bajos. Nuestras napas están contaminadas. Y no hay agua potable, todos tenemos agua de pozo. Al perderse la zanja, por falta de mantenimiento, el agua ya agarró parte de dos calles. Es insoportable el olor, pasar por ahí”, relata el vecino.

Un día después de la concentración frente a Casas del Alto y tras años de denuncias, el Municipio se acercó el viernes a tomar muestras para analizar la situación. Sucedió sólo días después de que aparecieran cantidades de animales muertos en el Río Luján, afectado no sólo por los desechos de los countries sino también por las industrias. Ese río contaminado inunda al barrio cada vez que llueve. En esos días, la materia fecal que emana de los caños a través de los paredones flota por doquier.

El barrio Río Luján quedó preso del avance inmobiliario en la zona. Está rodeado por el río, la ruta y tres barrios cerrados que elevaron sus terrenos al punto de dejar en un pozo a las familias que viven en el espacio de 600 metros por 500. Un barrio pequeño y aislado, donde no hay escuela –solo un jardín de infantes- y la salita médica apenas funciona pocas horas.

“Hay pibes con granos, con enfermedades, con forúnculos, con cuadros de diarrea”, enumera Domínguez, desde el merendero que recibe a los chicos del lugar. Y Aguilera agrega que la contaminación afecta no sólo a las personas, sino también a los animales –perros y gallinas que andan por las calles- y las plantas, al medio ambiente en general.

Vecinos en asamblea, organizando su reclamo.

El avance inmobiliario en los alrededores del barrio no sólo inundó las calles de aguas servidas. También arrasó con un lugar histórico por el que pasó el pueblo Quilmes. En una historia que se asemeja al caso de Punta Querandí, en Tigre, los vecinos más viejos todavía recuerdan que por allí hubo antropólogos recolectando información y estudiando el paso de ese pueblo originario por la zona. “Pero después vinieron las topadoras del country nuevo que ya se está vendiendo, El Aljibe –denuncia Aguilera- No les importó la historia”.

“Fue una tierra que durante mucho tiempo estuvo parada, solamente se usaba para los caballos. Después levantaron dos metros de altura, y las aguas de ellos también vienen al barrio. Hay zonas donde levantaron hasta tres metros. Cuando viene una inundación, eso retiene las aguas y se complica cada vez más. Ojalá se pongan a entubarlo y no se contamine más la tierra. Sería bueno que tengamos agua potable y cloacas, sería una solución para gran parte de los barrios que les pasa lo mismo. Pero mientras tanto hay gente viviendo acá y no respetan nuestros derechos humanos”, concluye el vecino.

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