Compartir

Un juez de San Isidro ordenó el traspaso a un régimen de detención semiabierto para Carlos Eduardo Robledo Puch, considerado el máximo asesino civil de la historia criminal argentina. De esta manera, y a poco de cumplir 45 años en prisión, el “Ángel de la Muerte”, como se lo bautizó cuando su caso sacudió al país entre 1971 y 1972, quedó más cerca de la libertad.

La decisión fue tomada en las últimas horas por el juez de Ejecución de la Cámara Penal sanisidrense, Duilio Alberto Cámpora, quien así hizo lugar a un pedido del defensor general oficial de ese departamento judicial, José Luis Villada.

En su fallo, que fue dado a conocer por la Agencia Télam, el juez Cámpora notificó al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que deberá informar “trimestralmente” los “avances y particularidades” de Robledo Puch (de 65 años) en sus nuevas condiciones de alojamiento y que el interno deberá recibir acompañamiento terapéutico de un psicólogo y un psiquiatra. El magistrado también instó al SPB a que ponga a disposición del detenido “quehaceres que coayuden a su resocialización” como la práctica del ajedrez y otras “tareas recreativas”.

En octubre del año pasado, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires ya había ordenado al juez de Ejecución Penal de San Isidro que se adoptaran “las medidas pertinentes” para que el detenido fuera derivado de un ámbito cerrado a otro menos riguroso “que lo vaya preparando para la vida en libertad”.

En mayo de 2016, el “Ángel de la Muerte” salió del penal de Sierra Chica, donde se encuentra desde 1977, para realizarse estudios médicos en la Asesoría Pericial de San Isidro, ya que sufre una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). En el marco de su campaña para recuperar la libertad, también le escribió una carta a la gobernadora María Eugenia Vidal.

Robledo Puch tenía 20 años cuando fue detenido en febrero de 1972, luego de asaltar una ferretería en Carupá. Fue encontrado culpable de once asesinatos, 17 robos y dos violaciones, y en 1980 fue condenado a reclusión perpetua más la pena accesoria de reclusión por tiempo indeterminado. Su defensa solicita desde hace tiempo su libertad, al considerar que la sentencia se le debió dar por cumplida a los 35 años de encierro. Una libertad que parece cada vez más cercana.

Dejar una respuesta