Excepciones edilicias sobre una vieja gasolinera: combo explosivo en Vicente López

Excepciones edilicias sobre una vieja gasolinera: combo explosivo en Vicente López

Los avances inmobiliarios que eluden el código urbano no son novedad en el distrito de Jorge Macri. Pero, esta vez, los vecinos se organizaron para expresar su rechazo antes que la torre crezca. Presentaron un pedido de oposición ante el Concejo y alertaron sobre los riesgos de construir en un terreno contaminado por una vieja estación de servicio.

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La estación de servicio de la esquina de Avenida Maipú e Yrigoyen estaba abandonada hacía años. La habían tapiado y, durante largo tiempo, no registró ningún movimiento. Hasta que, en enero pasado, el vallado de chapa que la cercaba avanzó 60 metros hacia el bajo de Vicente López, sobre el terreno de tres casas. Poco después, los vecinos se enteraron que los propietarios de esos domicilios habían vendido sus viviendas y se habían ido del barrio, sin previo aviso. Pero eso no fue lo que más los preocupó. Se alertaron cuando vieron que las construcciones eran demolidas y que un grupo de obreros comenzaba a trabajar en el lugar, sin los carteles correspondientes. Los hombres y mujeres que viven en los alrededores de la obra comprendieron entonces que estaba en marcha una práctica ya conocida en el Municipio: el avance de un edificio aprobado por excepción al Código de Ordenamiento Urbano (COU). En ese momento, se reunieron con las organizaciones vecinales que luchan contra el atropello edilicio en la comuna y, el 14 de marzo último, presentaron un pedido de oposición ante el Concejo Deliberante. Esta vez, el rechazo vecinal tiene un componente extra: el temor de que se remueva un suelo contaminado por las secuelas de la vieja gasolinera.

“Los vecinos linderos empezaron a moverse, nos contactamos y nos pusimos a trabajar en conjunto en el documento que presentamos -explica a El Argentino ZN Pablo Quarracino, de la organización barrial SOS, atropello edilicio en Vicente López- Esta es la primera vez que es previo a que se construya un edificio por excepción. Para que ya sepan que no estamos de acuerdo”. Quarracino y las asociaciones ya conocen la metodología de las excepciones en el partido y saben que una de las formas que tienen las constructoras de aprobar un emprendimiento inmobiliario es levantar el edificio y luego recurrir al Concejo Deliberante: “No van a poder decir que la torre ya está construida porque le estamos avisando desde antes que nos oponemos”. Junto al expediente que presentaron al legislativo, adjuntaron más de un centenar de firmas que recolectaron entre los que luchan por la causa y los residentes de las calles Maipú, Yrigoyen, Lisandro de la Torre e Italia. Para firmar hay que contactarse a [email protected]

“¿Por qué los vecinos tememos una excepción para este lote?”, se preguntan en la fundamentación de la oposición que presentaron a los concejales. Y explican dos puntos: “Primero, porque sabemos que para que a un inversor le convenga comprar tres casas en una zona altamente cotizada -los lotes están en un área residencial- y luego demolerlas, deberá construir más pisos y superficie de lo permitido por el COU. Segundo, por el modus operandi al que nos tiene acostumbrados el Concejo Deliberante”. Con su segunda gestión en curso, el intendente Jorge Macri aprobó más de 400 faltas a la norma edilicia, aunque en su campaña política para ser jefe comunal -en noviembre de 2011- decía: “La excepción es corrupta y además genera mucha injusticia. Alguien se transforma en rico vendiendo sus terrenos a un precio increíble porque consiguió un permiso para construir una torre, y el vecino lo sufre porque pierde privacidad, la posibilidad de estacionamiento, servicios”.

El 22 de diciembre de 2016 Clarín publicó una nota titulada “Incertidumbre por un predio tapiado donde harían torres”, que hablaba sobre el terreno en cuestión. Esa fue la primera alerta que tuvieron los vecinos. Después llegó la demolición de las casas, y una vecina vio que había obreros trabajando en el lugar. Pero no estaban ni los avisos correspondientes ni había un expediente de demolición. La mujer fue a consultar a la municipalidad y la obra se detuvo. Ahora, junto a las chapas colocadas sobre Yrigoyen, hay un cartel de clausura de la Subsecretaría de Planeamiento Urbano de la municipalidad, con fecha del 2 de febrero. Por entre las tapias se pueden ver los escombros y lo poco que queda de las fachadas de las tres casas. Y a lo largo de todo el muro, los restos de papeles que pegaron los vecinos para denunciar lo que se realizaba en el predio. Están en pedazos, porque fueron arrancados. Uno solo se mantiene intacto, perdido entre anuncios de espectáculos y publicidades de un instituto de educación. “Jorge Macri, basta de edificios y cemento en Vicente López”, se lee en el cartel.

“Las excepciones que se pudiesen otorgar nos perjudicarán en forma concreta y directa”, explican los vecinos en el pedido de oposición. Dicen también que no se cumple con las leyes provinciales 8.912, 14.449, 13.059, con el artículo 28 de la Constitución de la provincia de Buenos Aires ni con el 41 de la Constitución Nacional. Además, mencionan los impactos que tendría el edificio en la zona: reducir el nivel de iluminación natural, aumentar el consumo eléctrico en plena emergencia energética, afectar la privacidad, eliminar arbolado y espacios verdes, aumentar la polución sonora y visual, afectar los suministros de gas y agua potable, reducir el valor patrimonial de las viviendas linderas y afectar el terreno parquizado que hace de pulmón verde y tierra absorbente para la zona. Por último, remarcan que “lo más grave” del predio de Yrigoyen y Maipú es que “existía una estación de servicio y el suelo no es apto para construir sobre él por su alto y duradero riesgo para la salud humana”.

El grupo de vecinos contactó a un instalador de equipos de nafta y gas de estaciones de servicio para que los asesore sobre el tema. “La preexistencia de tanques de combustible, así como la contaminación del suelo, hacen de ese lugar un entorno dañino para la salud”, explica el experto, mediante un correo electrónico. Y agrega que los recipientes de esa estación son antiguos debido a que no tenían las mismas medidas de seguridad que ahora: “Esos tanques son tecnología antigua, ya no cumplen con la legislación actual. Son conocidos por tener problemas de filtraciones. Estuvieron sin mantenimiento ni ningún tipo de cuidado durante años, decantando los restos de sus contenidos en la tierra”. Después, indica que los vapores de hidrocarburos son más densos y pesados que el aire, y que donde hay combustible almacenado, se crea un colchón de gases de alrededor de cuarenta centímetros. “Esto queda de manera permanente sobre el suelo del lugar y al ser los vapores más pesados, aunque la tierra sea ventilada, no se van. Con el tiempo se solidifican generando químicos altamente tóxicos”, señala y concluye que es probable que las viviendas que se levanten sobre ese suelo tengan un olor a nafta constante durante un tiempo.

Los vecinos explican en el documento que adelantarse e intentar detener la excepción no es el único objetivo de la oposición. Quieren también visibilizar una problemática que -según ellos y los datos que recopilan hace años- se repite con frecuencia. En el último párrafo de la fundamentación del expediente aclaran otra de sus metas: “Dejar expuesto quiénes son los concejales que trabajan para el bienestar de los vecinos, y quiénes los que sólo facilitan las acciones inescrupulosas de inversores y/o políticos probablemente a cambio de favores personales espurios”.

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