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Foto: Revbeladas Cine

Las mujeres son, y siempre lo han sido, minoría en las redacciones. Pero son mucho más minoría aún en los lugares jerárquicos donde se toman las decisiones acerca de qué es noticia, cómo debe ser titulada, cuáles son las fuentes válidas y cuáles las imágenes que se deben mostrar. Las mujeres son, y siempre lo han sido, las más precarizadas, las que cobran menos que los compañeros varones, las que deben disputar los contenidos misóginos, las que son relegadas a producir y a hablar en notas “de color” como si no tuvieran nada para decir de política, de deportes o de economía. Son, también, las que menos posicionamiento “deben” tomar en las organizaciones y luchas colectivas, porque siempre los referentes son varones. Y son, y siempre lo han sido, la variable de ajuste, una desigualdad naturalizada en las redacciones.

El documental “Sacar la voz: trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste”, que se estrenará el viernes 10, viene a quitar ese velo tras un año de ajuste, desfinanciamiento de políticas de democratización de las comunicaciones, cierre de medios, despidos y de un avance en la concentración de medios hegemónicos.

Silvia Martínez Cassina, delegada de Canal 13.

Lorena Tapia Garzón, periodista de El Argentino ZN -medio recuperado por sus trabajadores y trabajadoras- e integrante del Colectivo de Trabajadores de Prensa, y Mariela Bernárdez, del Grupo Revbeladas Cine y ex trabajadora tercerizada de la TV Pública, fueron las realizadoras del documental que tiene un fuerte contenido autorreferencial y que analiza el rol de la mujer en los procesos de organización sindical en las empresas periodísticas y la forma en que los medios presentan a la mujer en sus contenidos informativos.

“Hay un creciente y progresivo protagonismo de las mujeres en el gremio de prensa, en tiempos donde el impacto en los medios de comunicación ha sido devastador, con cierre y pérdida de puestos laborales, precarización y multifunción. Y eso habla de la potencia, de la decisión, pero también de los innumerables obstáculos que deben sortear las mujeres a la hora de ‘sacar su voz´ No son barreras imaginarias. Es complejo tomar y disputar la palabra cuando por años una cultura entera ha determinado que la palabra que estaba legitimada era la del varón”, explicó Bernardez a Télam.

El documental, que se estrenará el viernes 10 de marzo a las 19 en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (México 441, 2do D), relata este proceso a partir de tres historias protagonizadas por Gimena Fuertes, del ahora diario cooperativo Tiempo Argentino; Natalia Vinelli, directora del primer canal de televisión comunitario legal de la Capital Federal, Barricada Tv; y Silvia Martínez Cassina, delegada en Canal 13.

Gimena Fuertes, cooperativa Por Más Tiempo. Foto: Revbeladas Cine

El registro audiovisual, a la vez, forma parte del Programa de Actualización en Comunicación, Géneros y Sexualidades de la Facultad de Ciencias Sociales (PACGES) de la UBA y es acompañado por un relevamiento integral, realizado por Tapia Garzón y Bernárdez, sobre la situación laboral de las mujeres en las empresas periodísticas y sus posibilidades de acceso a los puestos jerárquicos.

Sólo para tener un pantallazo, durante 2016 se perdieron unos 2000 puestos de trabajo en los medios de comunicación, y aunque las mujeres representan un porcentaje menor, la comparación es engañosa: en la Argentina hay dos varones por cada mujer en las redacciones, y su presencia disminuye aún más en los cargos más altos: representan sólo el 15,4 por ciento de los accionistas y ocupan el 21,4 por ciento de los puestos directivos, según el Informe Global sobre la Situación de las Mujeres en los Medios de Comunicación realizado en 2011 por la Fundación Internacional de Mujeres Periodistas (IMFW por sus siglas en inglés).

“Estos casos (los reflejados en el documental) representan las desigualdades y las luchas en el campo de la comunicación. Un medio recuperado, un medio comercial, un medio autogestionado, tres ejemplos de cómo se puede presentar la misma actitud militante y transformadora en ámbitos diferentes”, afirmó a Télam Tapia Garzón. Y agregó: “El proceso que describe el documental acompañó otro, un proceso de precarización laboral donde las mujeres somos las que lo padecemos de una manera diferencial porque el sistema hace que seamos las primeras expulsadas del sistema laboral, las que más trabajamos como factureras o colaboradoras, mientras nos ocupamos de la casa y de los hijos. Mientras nos despedían y nos precarizaban, descubrimos que, sin embargo, en las luchas muchas compañeras empezaron a tener un rol protagónico. Se mostraban más, tomaban la palabra en las asambleas. El rol de las mujeres en el gremio de prensa fue, por ejemplo, fundamental en los procesos de cooperativización de medios como es el caso de Tiempo Argentino”.

Natalia Vinelli, primera de la izquierda, con parte del equipo de Barricada TV

Por su parte, Bernárdez señaló: “Creo que sería legítimo preguntarse si acaso era posible narrar una historia que no testimoniara los efectos diferenciales que tienen las medidas de ajuste y retracción particularmente sobre las mujeres trabajadoras del sector formal e informal de la economía. En dos dígitos más se mide la desocupación cuando la estadística compara acceso al trabajo de varones y mujeres. Porque las travestis y transexuales directamente lo tienen casi vedado, se calcula que 9 de cada 10 personas trans no tienen siquiera inserción al mercado de trabajo formal”. Y destacó: “Que ya casi ningún medio se anime a titular como ‘crimen pasional’ un femicidio, no salva el hecho que las coberturas periodísticas sigan plagadas de juicios sexistas y misóginos. Los zócalos televisivos que focalizan en las mujeres victimizadas para encontrar las razones de la violencia estructural, la pesquisa moralizante sobre sus vidas, gustos, hábitos y elecciones, la culpabilización de la movilización de las mujeres como causal de la reacción femicida, son sólo algunos de los aspectos más virulentos de cómo se expresa la falta de formación de comunicadores sociales”.

“Hacen falta más mujeres feministas en las redacciones y en los lugares donde se deciden los contenidos. Hacen falta más mujeres hablando y escribiendo de política, economía y deportes. Hacen falta más mujeres en las fuentes consultadas, y que esas mujeres consultadas no sean sólo mujeres que hablen de temas que el sistema patriarcal nos endilga por “naturaleza”. Hacen falta más compañeros que tomen noción de la perspectiva de géneros. Y hace falta que la perspectiva de géneros atraviese todas las secciones”, añadió Tapia Garzón.

“El creciente y progresivo protagonismo de las mujeres en el gremio de prensa, en tiempos donde el impacto en los medios de comunicación ha sido devastador, con cierre y  pérdida de puestos laborales, creciente precarización y multifunción, habla de la potencia, de la decisión, pero también de los innumerables obstáculos que deben sortear las compañeras a la hora de ‘sacar su voz’”, destaca Bernárdez.

“Sacar la voz” es la historia de participación, organización y liderazgo de aquellas que hacen de “la palabra” una autodeterminación empeñada y un derecho indelegable.

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