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Hubo un día en el que Paloma Kippes dejó atrás su trabajo en el ambiente publicitario y decidió hacer de manera profesional aquello que hacía desde siempre como un juego. Con su primer disco (“Gozar hasta que me ausente”, 2011), exploró la raíz del continente americano, dejando asomar una inquietud electrónica que desarrolló en su segundo álbum (“Para bien”, 2015). Allí, canta con artistas contemporáneos y en su misma búsqueda, como Miss Bolivia, Mariana Baraj y Axel Krygier; y rescata próceres de las letras de todos los tiempos, como Atahualpa Yupanqui o Macedonio Fernández, para redondear un trabajo que la sitúa entre lo más interesante de la escena.

Este domingo su combo encantador e inclasificable de zambas, programaciones, chacareras, dubstep, huaynos y tantos etcéteras cerrará “Mujeres! La experiencia de ser humano hembra” el encuentro que organiza la Subsecretaría de Cultura de San Isidro en el Centro de Exposiciones. En diálogo con El Argentino ZN, la artista conocida como Paloma del Cerro cuenta los orígenes de su viaje musical, aporta su mirada social y anticipa lo que se va a vivir en el Centro de Exposiciones. “Quiero que cada escucha y cada concierto de Paloma del Cerro sea un culto al baile”.

-¿Cómo llegás al rescate de esos sonidos de la América profunda?

-Es el reflejo del placer que me dio viajar por este precioso continente y encontrarme con música, ritmos e instrumentos. Ya en el primer disco intenté hacer algo más propio y no copiar. Asumí el desafío de la búsqueda, intentando que a los que les guste el folklore tradicional de las raíces de Atahualpa Yupanqui o Leda Valladares, también le guste la mixtura con los sonidos actuales.

-¿Fue natural el diálogo con la electrónica?

-Estamos viviendo un momento tecnológico, y es lógico que se atraviese en el arte. Hay varios niveles de la música electrónica y algunas no son de mi agrado, porque las percibo más frías, pero es algo que también puede suceder con los instrumentos, porque depende del corazón de quién lo toca. Más allá de la electrónica en sí, siento que hay un montón de jóvenes incorporando estos ritmos en la pista, y somos varios en la tarea de que no se pierda lo bailable.

Paloma del Cerro en escena. Foto: Ariadna Tepper

-¿Así no hay riesgo de que se pierda el mensaje?

-La música tiene esa magia de poder escuchar un disco recostado y viajar a partir de lo que cada uno interpreta. Trato de que en mis discos haya un equilibrio entre bailar y escuchar y que el mensaje no se termine en un disco o en un escenario. Algunas de mis canciones se usaron en escuelas de danzas, en películas y en colegios eso es muy gratificante

 

-¿Por qué visitás a artistas como Atahualpa Yupanqui y Macedonio Fernández?

-Creo que su espíritu perdura por el mensaje simple que nuestra sociedad precisa. Estamos desconectados de la vida y la naturaleza, es lógica lo que se ve manifestado en nfermedades como el cáncer y el ACV: somos una sociedad enferma, enfocada en el stress y la materia, donde se cree que la felicidad pasa por andar en un Mercedes Benz. Esta gente que admiro tiene un mensaje muy claro y simple, y todo sería más fácil si aprendiéramos de ellos. Me gustan las canciones que dejan enseñanza y siento que mi música transmite ese mensaje.

-¿Cuesta encontrar un espacio para difundirlo?

-Creo que desde los mass media el mensaje es pobre, vacío de contenido, contradictorio. Me siento parte de una escena de jóvenes que está volviendo a descubrir Latinoamérica, a escuchar nuestro folklore, reivindicar a artistas como Violeta Parra, que dejaron el cuerpo para dejar un mensaje más genuino.

-¿Creés que el arte puede cambiar el mundo?

-El arte es una herramienta que enseña mucho del ser humano, una capacidad que todo el mundo tiene y sirve como sublimación. Un ser no es el mismo luego de pintar, cantar o bailar, algo que parece muy olvidado en este tiempo.

-Vas a actuar en un marco celebratorio por el Día de la Mujer. ¿Cuál es tu mirada sobre este momento histórico?

-Es un momento de despertar femenino muy fuerte. Internamente tenemos que pensar como humanidad, como organismos, pensar que nos está pasando. Adentro tenemos hombre y mujer, tenemos que liberar esos porque ni una mujer tan femenina ni un hombre tan masculino sirven, porque se van a encontrar con la contradicción de no equilibrar su interior. La dualidad existe, día noche, blanco negro, el desafío es cómo hacemos para integrarnos a esta propuesta nueva. Somos transformadores de energía, el tema es cuál elegimos, ¿Pesada o liviana? ¿Buena o mala?  Y eso es una decisión que se toma a cada paso y es un trabajo muy fino. El mundo en el que vivimos no da esas herramientas, porque es más fácil dominar a los estresados o  los que viven con miedo que a los seres libres.

-Paloma del Cerro cerrará este domingo a las 21.45 el encuentro “¡Mujeres! La experiencia de ser humano hembra”, organizado por la Subsecretaría General de Cultura. Desde las 16 horas habrá charlas, arte gastronomía y música en vivo. En el Centro de Exposiciones –Centenera y el Río-, con entrada libre y gratuita. La programación completa se puede consultar aquí. El evento se iba a realizar el sábado, pero fue postergado por lluvias.

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