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La casa de la esquina de Chacabuco y Alsina en Florida tenía una pared blanca marcada por las rajaduras de la humedad, pintadas políticas y escritos sobre algún equipo de fútbol. Cada vez que el dueño de la casa limpiaba y pintaba el muro, los vecinos estaban acostumbrados a ver como se volvía a llenar de dibujos en pocos días. Hasta que a fines de 2013, los hermanos pintores Santiago y Pedro Panichelli pasaron por la vereda de enfrente y le tocaron el timbre a Roberto. Le explicaron que querían hacer un mural y que lo único que necesitaban de él era el permiso para usar la pared. No era el primer mural de su autoría: hacía más de diez años que salían a pintar a la calle juntos. Cuando obtuvieron el sí, empezaron a trabajar en el momento. La gente que pasaba por el barrio no notó el cambio hasta que se encontró con una obra de arte: un hombre erguido con una lanza y la cabeza de un poeta que tiene pájaros donde debería estar el cerebro, todo con colores donde resaltan el azul, el verde y el rosa. Y una marca registrada que los que viven en el partido de Vicente López ahora reconocen instantáneamente bajo la firma del Grupo Presente, conformado por Santiago y Pedro, cuando la ven: a un costado del dibujo, una frase de un poeta o filósofo.

“La gente ve y aprecia el trabajo siempre terminado. Pero detrás de eso tenemos un proceso de producción muy grande que no se visibiliza”, dice Pedro sentado junto a su hermano en el taller que tienen en la calle Chacabuco 254 en la localidad de Florida. Los dos vivieron siempre en el municipio y conocen mucho el barrio. La mayoría de sus trabajos como Grupo Presente están en la zona: Lavalle y Chacabuco, la esquina de Güemes y Caseros, el paso a nivel de Juan B. Justo, sobre la calle Sahores. Santiago explica que cuando les gusta una pared para pintar, tocan la puerta, cuentan quienes son y preguntan si pueden realizar una obra en el lugar. Después, sacan fotos, toman medidas y discuten la idea, las formas y los colores. Por último se dividen las tareas. “Es muy lindo poder pintar juntos y aprender mientras laburamos”, cuenta Pedro.

De las paredes del taller cuelgan cuadros con la misma firma: Carlos Panichelli, el padre de Santiago y Pedro. Carlos fue pintor, director de arte y el encargado de transmitir la pasión por la pintura a sus hijos. Ahora, ellos dan clases los martes, miércoles, jueves y viernes a grupos de alumnos que aprenden sobre acuarela y dibujo. Aunque los dos hicieron el profesorado en la Escuela de Artes Visuales Antonio Berni, desacuerdan con la enseñanza formal y teórica. “Nosotros conocemos todos los procesos para pintar porque lo vivimos. Creemos que hay que transmitirlo desde la experiencia, para cada persona que es única”, detalla Pedro. “A veces los chicos nos reclaman que hacen algo mal o lento. Todo lo que dibuja uno está relacionado con los valores que hay que adquirir. No es comida rápida”, agrega Santiago. En octubre del año pasado vieron que sus alumnos producían buenas obras y decidieron hacer una muestra un fin de semana. Ellos no esperaban mucha concurrencia, pero durante tres días el taller estuvo atestado de gente y el bicicletero de la vereda lleno.

“Nosotros conocemos todos los procesos para pintar porque lo vivimos. Creemos que hay que transmitirlo desde la experiencia, para cada persona que es única”

Cuando Pedro terminó noveno, en el colegio le dijeron que para seguir y terminar la secundaria tenía que elegir entre matemática, ciencias sociales y humanidades. Le explicaron que su decisión tenía que apuntar a su futuro trabajo. “No entendía nada porque no me gustaba ninguno. Se lo comenté a la directora y me dio tres posibilidades: el Raggio, el Paula y el Polivalente de Arte de San Isidro”, recuerda. Después de descartar las dos primeras opciones, decidió visitar el Polivalente. Cuando cruzó la entrada, un profesor de la institución ofició de guía.

-¿Vos sos de los que en las materias aburridas se pone a dibujar y hacés a Superman en los márgenes de las hojas?, le preguntó. Pedro abrió los ojos y asintió. Y eso no fue lo único que le llamó la atención: quedó encantado con un mural de los hijos de Andrés Cascioli que había en un pasillo del secundario. Ingresó en el 2000 y Santiago -más chico- siguió el mismo camino unos años más tarde. A poco tiempo de entrar, Pedro conoció a Francisco Ferreyra en la escuela. Iban a divisiones diferentes pero un amigo pensó que se iban a llevar bien. Tenía razón: cuando egresaron en 2003, Francisco le ofreció poner un taller donde podían dar clases y hacer sus trabajos a pocas cuadras del Polivalente, en la localidad de Martínez.

Por su lado, Santiago fue el que empezó a dibujar en la calle. En 2003 pintaba grafitis en las paredes del fondo de la escuela de arte y con un amigo en las vías del tren. “Lo hacíamos con un deje de inocencia. Yo buscaba jugar con la estética de los colores, las letras y las palabras. Me di cuenta de que en la calle se reunían muchos factores que me gustaban: el aire libre, interactuaba con gente y se podía trabajar en tamaños enormes”, explica. A la noche, iba hasta el taller de su hermano Pedro y Francisco y les contaba sus experiencias. Hasta que decidieron hacer una intervención juntos. “Fue todo muy lento y progresivo. Pasamos por todos los aciertos y los errores. Aprendimos mucho a los golpes”, continúa Santiago. A partir de ese momento, juntaban plata y con los elementos que conseguían “jugaban” en la pared.

En 2007, los tres decidieron formar el grupo Triángulo Dorado. “Somos, ante todo, amigos que nos gusta pintar y compartir lo que hacemos”, definían en su blog donde todavía se pueden ver imágenes de los trabajos realizados en conjunto. Como Triángulo Dorado, Francisco, Santiago y Pedro pintaron en la mayoría de los partidos de zona norte: San Isidro, Tigre, San Fernando, Escobar. Hay un mural de su autoría que ocupa un paredón de toda una esquina a la altura de 25 de Mayo y la Avenida General Paz en San Martín. Y no solo intervinieron en el conurbano bonaerense, sino que también dejaron su huella en Las Toninas, Mar de Ajó, Córdoba, Bolivia y Perú. “Viajábamos con una mochilita para la ropa y un bolso lleno de herramientas y pintura”, evoca Pedro.

Francisco y los hermanos empezaron a tener diferentes intereses entre ellos en 2013. Triángulo Dorado se disolvió en junio de ese año. Francisco creó por su lado LEMA y Santiago y Pedro dieron forma al Grupo Presente. Pedro explica que se les ocurrió nombrarlo así una noche que caminaban por el barrio: “Pensamos que trabajar un mural y que la gente lo vea es un momento único. Y al mismo tiempo es un regalo para los vecinos”. Después, a la descripción del grupo le agregaron una frase del cantautor argentino Facundo Cabral que encuadraba con lo que querían decir: “Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida”. Al año de empezar el nuevo proyecto, recibieron un mail de un curador francés que organizaba un evento. Había visto el trabajo que hacían por internet y los invitaba al festival Villa Ocupada en la ciudad francesa de Nantes.

Santiago y Pedro viajaron a Francia y trabajaron un mes en un mural dentro de un inmueble abandonado de una ex mutual. Compartieron con más de veinte artistas que admiraban y se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que había más gente que los conocía de la que ellos pensaban. Hicieron una obra que llamaron “El viajero” en una pared de una de las escaleras del edificio. Los compañeros se reían de la metodología de trabajo que tenían los hermanos porque pintaban mucho, se ensuciaban poco y a veces estaban tan ensimismados en lo que hacían que ni siquiera comían. Los apodaron Rafael y Miguel Ángel, en alusión a los artistas italianos del Renacimiento. “Bajen de la capilla”, les gritaban. El Grupo Presente fue uno de los primeros en terminar. La exposición estuvo abierta desde el 28 de junio hasta el 31 de agosto de 2014. Después el edificio se demolió, pero la muestra quedó guardada en imágenes y videos que se pueden ver en la página web del evento.

El mural de Francia tenía una cita del poeta libanés Khalil Gibran. Al igual que el de la esquina de Chacabuco y Alsina. “La vida surge del interior del hombre y no proviene del ambiente que lo rodea”, se lee en la casa de Florida. Muchos de los vecinos que caminan por allí primero leen la cita y luego ven la pintura. La fachada del taller de Presente también está pintada de azul y tiene una frase de Irene McDermott en la puerta: “Es usted un individuo único. Nadie tiene en absoluto la misma combinación de dotes y habilidades que posee usted”. “Nuestra mamá escribe publicidad y a veces la gente nos dice: ‘que lástima que no son escritores como ella’. Para nosotros es lo mismo porque a través de la pintura o la escritura estamos en diálogo con el arte”, explica Santiago. Se interrumpe cuando un conductor detiene el auto en el medio de la calle y sin importarle el tráfico se queda observando la puerta del taller. Los hermanos Panichelli se ríen sin problemas ya que desde afuera no se puede ver para adentro. Luego, hacen silencio y Santiago concluye: “Por ejemplo en este momento nosotros somos la pared”.

1 COMENTARIO

  1. Tengo el honor y la emoción de un bello mural de Presente en una pared del patio de mi casa. Es uno de mis más preciados tesoros, tanto como haber vivido el proceso de creación de Pedro y Santiago, día a día. Y, con permiso, hago un agregadito personal: la madre de los Panichelli, además de publicitaria, es una inmensa y conmovedora poeta.
    Marcela

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