Las tetas en la calle, otra vez

Las tetas en la calle, otra vez

El accionar policial contra mujeres que hacían topless dio lugar a la convocatoria a un tetazo de protesta, tal como ocurrió el año pasado en San Isidro cuando una joven mamá fue violentada por amamantar en la vía pública. Otro capítulo con tetas, policías y violencia institucional. La opinión de Coni, cuya denuncia gestó aquel pique-tetazo.

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Pique-tetazo en San Isidro, 2016.

Zona Norte sabe de tetazos. El año pasado, San Isidro fue cuna del pique-tetazo nacional gestado a partir del amedrentamiento de un grupo de policías a una joven madre que amamantaba a su bebé en la vía pública. Mañana, cuando se realice el tetazo en el Obelisco convocado tras el accionar policial contra mujeres que hacían topless en una playa de Necochea, muchas referentes locales se sumarán a la movida. Como lo hicieron durante la teteada masiva del último invierno, cuando alzaron sus remeras en pleno centro sanisidrense para hacer uso del derecho a amamantar a sus crías donde, cómo y cuándo quisieran.

“Me parece más de lo mismo. La Policía hace lo que quiere. Oh casualidad, siempre con la mujer. Pero al loco que va corriendo a una piba en pito por el hipódromo de San Isidro –testimonio de una amiga- ni lo ven, ni lo paran, ni nada”, contrastó Coni Santos, en diálogo con El Argentino ZN. Fue su accionar el que impulsó el pique-tetazo del año pasado. Coni le daba la teta a su bebé, Dante, en la escalinata del mástil de San Isidro cuando dos mujeres policías le dijeron que eso estaba prohibido, la tomaron del brazo y la obligaron a irse. La denuncia de ese episodio de violencia institucional fue replicada por este medio y se expandió como reguero de pólvora, hasta llenar el mapa argentino de puntos de encuentro para defender el derecho a dar la teta en la calle.

Policías y topless, en Necochea.

“De todas formas va más allá de un par de tetas. Creo que tiene que ver más con que desde un comienzo de este nuevo Gobierno fue como un ‘vayan, hagan lo que quieran, no importan los derechos ni de la mujer, ni de los chicos, no importa nada. Ustedes tienen el poder’. Algo así. Retrocediendo en un montón de aspectos, cagándose en todos”, reflexionó Coni, antes del tetazo convocado para mañana a las 17 en el Obelisco porteño, al que probablemente asista. “Me parece perfecto los ovarios de estas pibas al ir contra algo que está establecido erróneamente desde hace mucho tiempo. Y llama la atención que había una mujer entre esa cantidad de policías, igual que cuando pasó conmigo y Dante: eran dos pibas”, recordó. Y agregó: “Es obvio que les molesta la teta que no vende, pero es algo más profundo que eso”.

La convocatoria al tetazo en el Obelisco –que se replicó en distintos puntos, algunos ya realizados durante el fin de semana, como en Corrientes- surgió luego de que unos 20 policías acudieran a una playa de Necochea para obligar a tres mujeres que hacían topless a cubrirse. El desmedido despliegue policial se basaba en la supuesta prohibición de esa práctica. Pero el juez en lo Criminal Mario Juliano, de esa localidad costeña, emitió un fallo en el que estableció que mostrar los senos en una playa no constituye un delito. “Que una mujer descubra sus senos no constituye un acto lesivo para terceros”, dictaminó.

Un reclamo irónico, censurado por Facebook.

El repudio y el debate no tardaron en expandirse. Desde Defensorías de Género, en Zona Norte, adhirieron a la convocatoria y denunciaron la censura sufrida en la red social Facebook tras publicar la foto de Karina Abregú con el torso desnudo y uno de sus pechos quemados, producto del intento de femicidio de su pareja, quien le quemó el 65% del cuerpo. “Reiteramos la irónica necesidad de usar responsablemente la línea 911. No digas que te está pegando, decí que te vas a poner en tetas. Quizás tenés suerte y aparecen más rápido. Quizás tenés suerte y aparecen”, expusieron desde ese espacio, repudiando con ironía el gran despliegue policial para actuar contra tres chicas en topless, pero no para acudir en casos de violencia de género.

En Zona Norte, de hecho, ese contraste quedó en evidencia de la peor manera en las últimas semanas. Elizabeth Alves de Olivera, de Benavídez, fue asesinada a puñaladas por su esposo. El femicida ya había sido denunciado previamente y esa misma noche, horas antes del crimen, personal policial pasó por la vivienda ante la advertencia de una vecina. Pero los uniformados dieron por cierta la versión del atacante y se retiraron sin hacer nada. Horas después, Elizabeth moría de 15 puñaladas.

Tetazo de protesta en Corrientes.

“Un topless en una playa pública vuelve a desnudar la vergüenza de las instituciones estatales. Veinte efectivos se apersonaron para reprimir a dos mujeres, pero no hay móviles cuando una mujer los llama en medio de la desesperación”, escribieron desde Defensorías de Género. El reclamo se hará sentir mañana en el Obelisco, tal vez a modo de antesala del próximo 8 de marzo, día señalado para el Paro Internacional de Mujeres.

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