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Rosa, Huesito y Titi ya tienen su baldosa por la memoria en Tigre

Militantes y delegados gremiales, fueron secuestrados por la Triple A y asesinados en febrero de 1976. A 41 años, volvieron a su barrio: la baldosa en su honor ya quedó fijada en el suelo de Rincón de Milberg, donde ellos dejaron su huella.

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Fueron dos obreros navales y una docente que dejaron su huella militante en Zona Norte. El 3 de febrero de 1976, poco más de un mes antes del Golpe de Estado, fueron secuestrados y posteriormente asesinados por la Triple A. A 41 años, ellos volvieron a su barrio. Rosa, Huesito y Titi ya tienen su baldosa por la memoria en Rincón de Milberg.

A Rosa María Casariego le decían “Chachi”. Nació en Tigre en 1948 y se convirtió en maestra en el Colegio Santa María de San Isidro. Dedicó la mayor parte de su tiempo como educadora en el barrio Delfino, donde solía quedarse fuera de horario para ayudar a los chicos que más lo necesitaban. Como trabajadora de Zona Norte apoyó la lucha de los obreros navales de Astarsa y participó de la toma del Barrio San Pablo. Integraba la Unión de Educadores de Tigre y era delegada de escuelas de Tigre ante la CTERA. Tenía dos hijos.

El camino de militancia en la región cruzó a Rosa con Luis “Huesito” Cabrera. Obrero naval en Astilleros Acuamarina y militante de la Agrupación “Alessio” del gremio de los Navales, además de integrante de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) y del Bloque Sindical del Peronismo Auténtico. Siempre presente en la historia de Rincón de Milberg, en 2014 se inauguró allí un centro cultural que lleva su nombre.

A Héctor Oscar Echeverría lo conocían como “Titi”. Igual que su amigo “Huesito”, era obrero naval y militante, pero realizaba su labor en otro astillero de la zona: Mestrina, arrasado por la represión de la última dictadura. Formó parte de la Agrupación “Alessio” del gremio de Navales, de la Juventud Trabajadora Peronista y del Bloque Sindical del Peronismo Auténtico. Los tres, Rosa, Huesito y Titi, compartían largas horas de militancia, reflexión y guitarra en la zona.

Hasta que fueron secuestrados por la Triple A, el 3 de febrero de 1976. Días más tarde, sus cuerpos acribillados y con signos de feroces torturas aparecieron tirados en Moreno. Los tres tuvieron un velatorio multitudinario en la sede del Sindicato Obrero de la Industria Naval (SOIN), con responso a cargo del padre Francisco “Pancho” Soares. Ese mismo verano de 1976 y tras denunciar públicamente a los responsables del secuestro, tortura y fusilamiento de estos tres delegados gremiales peronistas, el cura Pancho también fue asesinado.

Ayer, los tres jóvenes militantes de Zona Norte volvieron a su barrio. Familiares, compañeros, miembros de Barrios por Memoria y Justicia Zona Norte y de la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia local, entre otros, participaron de la colocación de una baldosa en su honor, en Aristóbulo del Valle entre José C. Paz y 9 de Julio, en Rincón de Milberg.

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