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Joaquín Romero tiene 25 años y vive en la Cárcova, un barrio precario de José León Suárez, al borde de las vías del tren. En ese mismo barrio, hace exactamente seis años, casi muere acribillado por un policía bonaerense que le disparó por la espalda. Terminó gravemente herido, pero se salvó. Sus amigos Franco “el Gordo” Almirón, de 16 años, y Mauricio “el Pela” Ramos, de 17, no tuvieron la misma suerte. Fueron asesinados, impunemente asesinados por las balas de plomo de la bonaerense el 3 de febrero de 2011. Fue una represión a la pobreza, luego de que descarrilara un tren de cargas con autopartes y alimentos a pocos metros del barrio. Pasó a la historia como la Masacre de la Cárcova, se mantiene hoy en la memoria bajo el mismo pedido de “Justicia”, y su reclamo se renueva ante el avance de una nueva escalada represiva: “Basta de gatillo fácil. No a la baja en la edad de imputabilidad. Ningún pibe nace chorro”.

“Me acuerdo de todo como si hubiese sido ayer, fue re feo lo que pasó”, dice Joaquín a El Argentino ZN, y es casi lo poco que puede decir de aquella tarde ardiente y feroz en la que murieron el Gordo y el Pela, quemeros y laburantes de la basura en el Ceamnse, como él. “Ya pasaron seis años y seguimos acá esperando que se haga justicia”, agrega.

El sobreviviente. Joaquín (25) junto su mujer, Karen, y sus dos hijos.

Joaquín lleva en brazos a su nena de 1 año y medio. A su lado marcha Karen, su mujer, que sujeta de la mano al mayor de sus hijos, de 5 años. El niño lleva puesta una remera de Chacarita. Cuando fue baleado por la Policía, Joaquín esperaba a ese niño que ya crecía en la panza de Karen y tenía dos sueños: que su hijo llevara esa camiseta del club sus amores y que no tenga que cirujear para vivir. Cumplió el primero, va por el segundo. “Marchamos y seguimos adelante por los pibes del barrio”, dice. Y vuelve a hablar del Gordo y del Pela: “Siempre los recuerdo de la mejor manera posible. Son amigazos que ya no están. Pero nos marcaron un camino”.

“Marchamos y seguimos adelante por los pibes del barrio”

La movilización comienza poco después de las 18, desde la estación de tren de León Suárez. La larga columna de vecinos, amigos, familiares, militantes y trabajadores de la economía popular ocupa casi dos cuadras. Bombos, trompetas, cánticos y cientos de carteles con caras y con historias de jóvenes y adolescentes asesinados por la policía. Y los pibes. Muchos pibes en la marcha.

“Este es un momento muy triste, en el que nos reunimos para recordar esa masacre, pero también en el que vemos el avance de los atropellos y de la injusticia hacia nuestros pibes. No vamos a seguir permitiéndolo”, dice Lorena Pastoriza, trabajadora cartonera e integrante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). El MTE, el Movimiento Evita, la CTEP, Barrios de Pie, Patria Grande son, por caso, algunas de las de las organizaciones con fuerte presencia.

Son casi las 19, la columna está frente a la Plaza de los Trabajadores, una de las paradas de la marcha. Poco antes, la movilización se había hecho eco frente a la Comisaría 4ta, sobre la avenida J.M. de Rosas casi esquina Echagüe: “Este pueblo no se resigna a que los policías maten a nuestros pibes. Esta marcha, a seis años de la masacre, tiene vigencia más que nunca”, señala la diputada de Libres del Sur Victoria Donda.

La marcha continúa hasta el barrio, hasta la Cárcova, hasta el sitio exacto donde asesinaron a los chicos. En el camino, las calles van transfromándose: partimos de una avenida, cruzamos un puente, damos vueltas por calles asfaltadas, bordeamos una plaza, pisamos agua estancada en las esquinas y terminamos en una larga bajada que poco tiene de urbana, que todo tiene de tierra, de desniveles y barro. Los vecinos esperan, miran por la ventana, esperan en las veredas, se suben a los techos y recuerdan.

A pocos metros de las vías donde hace seis años descarriló el tren de la excusa, el premio Nobel de la Paz y defensor de los Derechos Humanos, Adolfo Pérez Esquivel, junto al Padre Pepe plantan un Olivo por la paz. Más al fondo hay un pequeño escenario instalado por el municipio de San Martín. Viene la misa. Vienen más palabras en homenaje. Hay varias de las figuras del peronismo: está Jorge Taiana, está Felipe Solá, está el intendente Gabriel Katopodis, están el diputado nacional Leonardo Grosso y el provincial Fernando Chino Navarro.

Grosso es, también, referente de la Campaña contra la Violencia Institucional y principal promotor de la causa contra los policías responsables de la Masacre de la Cárcova. A eso se refiere cuando habla y asegura que la criminizalización de los jóvenes pobres es cada vez más marcada.

Son casi las 21 y ya es de noche en la Cárcova. Bajo la luz tenue de algunas casas, algunas familias se van mientras las banderas se recogen. El homenaje continúa a la vera de las vías. Como el rugido de una locomotora, sigue sonando el mismo pedido de Justicia que hace seis años.

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3 COMENTARIOS

  1. Nadie nace chorro, pero los chorros existen. Estaria bueno que tomen medidas y eduquen bien a los hijos, asi no tienen que andar haciendo marchas en el futuro.

    • “eduquen bien”???? te referís a los canas, no?… porque los pibes no estaban haciendo nada ilegal y la cana los mató, informate!

  2. Todo bien que se acompañe a los familiares de los chicos pero utilizar el dolor ajeno para hacer un acto político del movimiento evita encabezado por el diputado Leonardo Grosso alias figureti que sólo esta para sacarse la foto y el intendente katopodis que nunca hizo nada por los pibes muertos por la policía en san Martín y el chino navarro que entrego la lucha de los que menos tienen por unos pandulces Felipe Solá subirlo al escenario a hablar de que? Si cuando fue gobernador nunca hizo nada por los que menos tienen muestra la decadencia que esta el movimiento evita pero bueno entre traidores se entienden lo que jode es que se aprovechen de los más humildes

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