Gatillo fácil en San Cristóbal: la policía quiso pasar por NN al...

Gatillo fácil en San Cristóbal: la policía quiso pasar por NN al joven de Virreyes

Nicolás Álvaro Soriano, tiene 36 años y es de San Fernando. El 21 de diciembre, a plena luz del día, un policía de civil le pegó un tiro en la cabeza, por la espalda, en Jujuy y Carlos Calvo, en Capital. El efectivo que mandó el Juzgado a la casa del joven le escondió a su familia que fue herido de un balazo y que pelea por su vida en el hospital Ramos Mejía. Hace unas horas, CORREPI se enteró de la identidad del joven y avisó a sus familiares. El pedido de testigos que hace la Fiscalía.

Compartir

El joven que el 21 de diciembre fue baleado a quemarropa en la cabeza por un policía de civil, en el barrio porteño de San Cristóbal, tiene nombre, a pesar del intento policial de esconder su identidad y de no informárselo a su familia: se llama Nicolás Álvaro Soriano, tiene 36 años y es de Virreyes, San Fernando.

La información seguiría oculta si no hubiera sido difundida por la Coordinadora Contra la represión Policial e Institucional (CORREPI), y Nicolás seguiría internado en el Hospital Ramos Mejía como NN, sin que su familia supiera nada de su paradero, ni se imaginara que había sido víctima de uno de los abusos policiales más atroces.

La identidad del joven estaba en manos del juzgado de instrucción N°4 desde el jueves 22, informó CORREPI, y envió a un efectivo a constatar su dirección en Virreyes. El policía fue hasta la casa del joven, informó a su familia que Nicolás estaba detenido, pero jamás le contó que estaba internado con un balazo en la cabeza que le había entrado por atrás.

Recién antenoche, cuando CORREPI averiguó la dirección del joven y fue hasta su casa, su familia se enteró de lo que estaba ocurriendo. “Durante una semana fue ‘el pibe de San Cristóbal’, sin nombre ni edad, sin otra compañía en el sector de terapia Intensiva del Hospital Ramos Mejía que la contradictoria presencia de los policías que el juzgado puso de consigna, y los militantes de CORREPI que esperaban los partes médicos”, informaron ayer desde la Coordinadora. Y contaron que recién antenoche, “mientras en el quirófano los médicos intentaban aliviar la presión intracraneana con una nueva operación”, un trabajador “solidario” del hospital les contó que, desde hacía unos días, en la historia clínica figuraba el nombre completo de Nicolás. “Y nos explicó que la bala entró detrás de la oreja y salió por la ceja”, agregaron.

Con el nombre, CORREPi encontró su dirección y, una hora y media después, se presentaban en la casa donde cenaba la hermana de Nicolás junto a su marido y sus hijos. “Me dijeron que estaba detenido, yo esperaba que me avisaran cuándo lo podía visitar”, relató la mujer, que se quedó pasmada ante la información que le transmitieron los militantes.

Fue el mismo jueves 22, un día después de que Nicolás fuera casi fusilado, cuando un policía de la comisaría del barrio se había presentado en su casa para constatar el domicilio. “No le dijo que habían identificado a Nicolás por sus huellas dactilares, ni que estaba en gravísimo estado en un hospital en la ciudad de Buenos Aires. Tampoco le dijo que lo mandaban desde un juzgado nacional. Como hacía mucho tiempo que Nicolás vivía en la calle, y cada tanto le avisaban de alguna detención, ni se le ocurrió vincular la visita policial con el episodio de San Cristóbal”, relataron desde CORREPI.

“No le dijo que habían identificado a Nicolás por sus huellas dactilares, ni que estaba en gravísimo estado”

Y agregaron: “No fue un descuido ni un error de comunicación que ocultaran la información. Es una nueva muestra, concreta y directa, de que la represión es política de Estado, y la impunidad de los represores, también”.

El terrible caso de gatillo fácil ocurrió el miércoles 21 de diciembre, a plena luz del día, en avenida Jujuy y Carlos Calvo. Nicolás fue herido gravemente con un balazo en la cabeza por un efectivo de civil, un balazo que le entró por atrás mientras se encontraba con las manos en alto, según la versión de numerosos testigos.

La información brindada en ese momento por la Policía indicaba que el suboficial de la División Base Destacamento de la PFA, que se encontraba de vigilancia por la zona, fue alertado de un robo en un colectivo de la línea 23. Entonces empezó a seguir al presunto ladrón por la avenida Jujuy, hasta que al llegar a la esquina de Carlos Calvo intentó detenerlo cuando trataba de forzar el portón trasero de una camioneta. Según la versión policial, el hombre se resistió a la detención y comenzó a forcejear con el agente, y fue en ese momento cuando se le “escapó” un disparo de su arma reglamentaria.

Los testigos consultados por diversos medios dicen otra cosa: que el joven no se resistió, que estaba con las manos en alto, de espaldas, cuando el efectivo (de civil) le disparó a quemarropa.

“Al momento de la reconstrucción, se encontraron 12 vainas dispersas junto al cuerpo. Es indudable que apuntaron a simular un tiroteo. Pero no alcanzó, lo había visto mucha gente. Demasiada”, señaló CORREPI. Y agregó: “Cuando ya era difícil de justificar empezaron a hablar de un loquito suelto”.

Poco antes de este caso, en su informe anual sobre violencia institucional y represión policial, CORREPI reveló que durante el primer año de Cambiemos murió una persona cada 25 horas por este tipo de abusos policiales e institucionales. En total, fueron 284 los asesinados.

En octubre, en tanto, CORREPI presentó por primera vez un informe sobre la situación represiva en Zona Norte: Desde el retorno democrático hubo cerca de 400 víctimas de asesinatos o desapariciones por parte de las fuerzas policiales en los distritos del conurbano norte y oeste.

Un llamado a los testigos

Desde la Fiscalía de Instrucción N° 25 difundió ayer un comunicado solicitando la colaboración de testigos. Y señala que, según las cámaras de monitoreo urbano del lugar donde Nicolás recibió el balazo, “se puede ver claramente que el momento en que este hombre vestido sin uniforme y que resultó ser policía disparó contra el otro individuo”.

Destaca además que en ese momento puede verse con precisión que el lugar estaba lleno de testigos, a la altura de Jujuy 980: “Transcurrió a la vista de varios vehículos que circulaban por esa avenida con dirección a Provincia y que en ese momento se encontraban detenidos por el tránsito”, señala el comunicado.

Finalmente, pide a los testigos del hecho contactarse con la Fiscalía de Instrucción N°25, sita en la calle Paraguay 1536, piso 5° de Capital. Escribir al mail: [email protected], o llamar 4811-6647. También pueden comunicarse directamente con el Juzgado de Instrucción N°4, ubicado en Talcahuano 550, piso 7°, de la Ciudad de Buenos Aires. Mail:[email protected]

Dejar una respuesta