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“El Municipio de Tigre se comprometió a apoyar el espacio y no lo hicieron. No queremos que nos sigan usando”. Cansado de las promesas de los funcionarios municipales, Alejandro Rumberger, director y profesor de teatro y fundador de la Sala Aparecidas, juntó firmas entre la comunidad de General Pacheco y exige una audiencia con el Intendente Julio Zamora. Además del subsidio prometido -25 mil pesos para cambiar las luces y afrontar el tarifazo- el reclamo va más allá y apunta a defender la cultura como un espacio integrador y de contención social.

Ubicada en Córdoba 625, espacio que comparte con la Biblioteca Juan José Castelli, la Sala Aparecidas se inauguró el 20 de junio de 2009 y fue bautizada en homenaje a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. No sólo funciona como el único faro de la cultura independiente en Pacheco –y uno de los dos en todo el Municipio de Tigre-, sino que realiza una tarea inclusiva y acorta las amplias desigualdades de la geografía pachequense. A sus diversos talleres asisten chicos tanto de las barriadas populares como de los countries de la zona.

Rumberger define como pacífica la relación con el Municipio en estos casi ocho años. “No necesitábamos plata y no queríamos tener conflictos”, resume. El aporte municipal se limitó a otorgar subsidio a dos obras del grupo de teatro Ismobabón – “Cronopios de la cruz del sur” y “No digas frankenstein”-, pero nunca aportó para la sala, que se mantuvo este tiempo de manera autogestiva, hasta que llegó el 2016 con su tarifazo de servicios y la situación cambió.

La sala pasó de pagar $600 por bimestre a más de 3 mil por mes y en ese contexto llegó la promesa incumplida del Municipio. “Nos pidieron que presentemos un proyecto para cambiar las luces por juegos de leds, que consumen menos; que pidamos presupuesto por 25 mil pesos, que salía seguro. Presenté todo, pero pasaba el tiempo y no había respuesta hasta que me citan en Cultura y me dicen que pida prestada la plata, que en noviembre salía con el resto de los subsidios”, cuenta Rumberger, quien, confiado, sacó dos juegos luces y una consola fiadas. La ayuda nunca llegó y tuvo que hacerse cargo de su bolsillo, hasta que lo volvieron a convocar de Cultura para decirle que no iba a haber subsidio.

Los 25 mil pesos para cambiar el sistema de iluminación son un vuelto al lado de los números que maneja el Municipio de Tigre. Para 2017, se aprobó un presupuesto por 7360 millones de pesos, de los cuales 56 millones van a estar destinados a construir un teatro en Benavidez. “Si les interesa tanto la cultura como para construir un teatro nuevo, ¿no pueden aportar para el único teatro independiente en Pacheco? Que nos digan en la cara que no les interesa”, expresa Rumberger y da una explicación a la negativa oficial. “Nuestro espacio supone una mirada social, una forma de integración y una estética distintas a la del teatro comercial y a su lógica de sacarse fotos con los famosos del teatro y la música”, agrega el director, en referencia a los teatros Niní Marshall, Hindú Club y Pacheco, que apuestan al circuito comercial.

La juntada de firmas y el pedido de reunión con Zamora es el primer paso de una avanzada en defensa de la cultura local. “El año que viene pelear a muerte en el Concejo Deliberante para que el Municipio se haga cargo de la Sala Aparecidas. La cultura es un derecho y un territorio de disputa permanente, y nuestro próximo paso es ir en su defensa. Esto va más allá del reclamo por la promesa del subsidio: es una cuestión de amor propio”.

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