Compartir

Los integrantes de la Asamblea Unidos por el Río presentaron hace una semana un recurso de amparo contra el Círculo de la Policía Federal (CPF). No lo hicieron público y quisieron esperar a que el Juzgado Civil y Comercial Federal N° 7 de la Ciudad de Buenos Aires dicte una medida cautelar para que el club policial pare las obras de construcción sobre el arroyo Raggio, en el límite de la capital y el partido de Vicente López. “Buscamos que no se pueda dragar y que dejen de talar árboles en una zona que no les pertenece”, dijo Fernando Cabaleiro, abogado de Unidos y coordinador de la ONG Naturaleza de Derechos -patrocinadora legal de la acción judicial- a El Argentino ZN.

Cuando el CPF y el gobierno porteño se enteraron de la presentación del recurso actuaron rápido: a través de la Agencia de Protección Ambiental (APRA) de la Ciudad, organizaron unaplantada de 200 árboles para este martes sobre los márgenes del Raggio. “Es una lavada de cara. La idea no es que digan: ‘ya puse tantos árboles y no toco más nada’. Nosotros queremos una reparación integral”, explicó Cabaleiro.

El Raggio es un arroyo de aguas pluviales y transparentes y a su alrededor se ha formado un humedal con selva en galería. Tiene distintas especies de plantas que los especialistas que forman Unidos saben diferenciar: ceibo, sauce criollo, curupí. En 2015, el gobierno porteño le cedió los terrenos al CPF en un intercambio. En una publicación de la página del club explicaron el proyecto que tenían para el lugar: “Desmalezamiento y parquización del área. Construir una guardería en el predio para uso de asociados y otra guardería para usuarios no socios”. Las topadoras contratadas por la institución policial ya tiraron abajo parte de la vegetación de la ribera. Y avanzaron también en los márgenes que corresponden a la provincia.

Antes se pensaba que el Raggio dividía el partido bonaerense con la Ciudad. Pero ahora se sabe que no: los integrantes de Unidos consiguieron las planchetas del municipio. El límite es una línea recta imaginaria que se traza a partir de un punto marcado sobre la avenida Raúl Alfonsín. Si se sigue el curso de esa raya, después del puente naranja que conecta las dos jurisdicciones, el arroyo hace una curva y queda dentro de Vicente López hasta su desembocadura en el Río de la Plata. Son 10.000 metros cuadrados de superficie. “Antes del cruce, pertenece a la Ciudad. Igual, la policía no tiene la propiedad del terreno ni los papeles. Y aunque le hayan dado una especie de precontrato, nunca hizo una evaluación del impacto ambiental como exige la normativa. Así que las obras son ilegales”, indicó Cabaleiro.

“Otra de los motivos por los que tenemos que tomar acciones legales es el muro que construyeron”, continuó el abogado. Hace meses, el CPF levantó una pared de ladrillos sobre la ribera del arroyo. Desde Unidos le llaman el “muro de la vergüenza”: explicaron que es para tapar lo que hicieron. Pero ese no es el único problema: según la Asamblea, también esa construcción es ilegal. “Empieza del lado de Capital pero termina pegado al puente naranja, osea que invade la jurisdicción del municipio. Y además impide el acceso al agua, lo que se llama camino de sirga. En el nuevo código cívil se estipula que tiene que ser de 15 metros y no se cumple. El gobierno comunal tendría que ir y destruirlo”, indicó Cabaleiro.

En la sesión del primero de diciembre, la mayoría automática de los concejales del PRO bloquearon el tratamiento de un proyecto para proteger el Raggio. Una semana antes, los integrantes de Unidos se habían colgado de las topadoras en funcionamiento y habían frenado las obras sobre el arroyo. Pusieron el cuerpo y pudieron detener el avance de las máquinas sobre curso de agua. Ahora esperan que la Justicia haga su parte. “El Círculo Policial va a tener que presentarse en el proceso y llevar los papeles que tenga. Esperamos la sentencia definitiva para que no destruyan la naturaleza. Y para que no se pueda tocar el arroyo Raggio”, concluyó Cabaleiro.

Dejar una respuesta