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A una semana de que el Concejo Deliberante de Tigre trate el presupuesto 2017 -un año electoral que ya se está jugando fuerte en todos los distritos-, el concejal del FpV Federico Ugo habló con El Argentino ZN. Si bien rescata algunas novedades del presupuesto, que se votará el martes 27, considera que se relativizan si se ve el total de un monto “tan abultado”, que alcanza los 7.300 millones. En el mismo orden de cosas, alerta sobre la toma de deuda por 800 millones de pesos que, asegura, “tiene que ver con la cuestión electoral”. Por otro lado, sentencia que el massismo “sigue abriendo el uso de la tierra a los negocios inmobiliarios de alta gama”.

Tras proyectar un escenario electoral abierto, dice que buscará la renovación de su banca “si hay consenso dentro de nuestro espacio político”. Por último, habló del alejamiento del concejal Sergio Romano del Movimiento Evita.

-En Tigre queda tratar el presupuesto 2017 y las ordenanzas fiscal e impositiva. ¿Cómo viene ese proceso dentro del deliberativo?

-Al proyecto de presupuesto lo tenemos pero no está lo más importante: los anexos, donde se puede ver en detalle las inversiones y las prioridades de la gestión. En función de la información que tenemos, hay cosas para reflexionar. En primer lugar, no ha sido en vano nuestro trabajo de marcarle al gobierno municipal la agenda de necesidades de la comunidad de Tigre. Por primera vez en el presupuesto aparecen inversiones con respecto a las inundaciones, al déficit habitacional y al saneamiento de los arroyos. Hay un plan de obras para mitigar inundaciones y para sanear parte de la cuenca del Reconquista. Hay una inversión en mejoras habitacionales. Sin embargo, no se ve mayor inversión en salud, cuando hay más reclamos vinculados a la atención en las salitas, a los cierres del servicio del materno infantil, al cierre del hospital de Tigre desde hace un año. Hay temas importantes pero terminan siendo muy relativos cuando se ve el global del presupuesto, que aumenta de 3.200 millones a 7.300 millones. Ningún municipio está teniendo un aumento tan abultado. Creemos que tiene que ver con la cuestión electoral. No es casual que el año que viene, en el que Massa tiene que revalidarse, el presupuesto de Tigre aumente un 128%.

-¿Qué es lo que va a hacer el FpV?

-Lo más probable es que no acompañemos el nivel de endeudamiento que pretende el oficialismo, y que no tiene explicación hasta ahora. En un municipio que no ha tenido problemas financieros en la última década, nos llama mucho la atención que se tome deuda por 800 millones de pesos. Tampoco vemos que haya una inversión en el fortalecimiento de la red de agua potable y cloacas. Parece que el municipio le tiró la pelota a AySA, a pesar de que el intendente planteó que iba a hacerse cargo del agua potable y de las cloacas. Lo otro que no está expresándose es pensar el crecimiento de Tigre en función de un nuevo ordenamiento urbano, donde el crecimiento tenga que ver con la armonía con el medio ambiente y el mejoramiento de la calidad de vida de los tigrenses. Nos llama la atención que crezcan exponencialmente -casi en un 100%- los derechos de construcción, que es generalmente cuando se van a construir torres o barrios privados. Esto muestra que el massismo sigue abriendo el uso de la tierra a los negocios inmobiliarios de alta gama.

-Como en el caso de Venice o Remeros Beach.

-Como varios casos que estamos denunciando en el Delta, por lo menos cinco emprendimientos clandestinos de barrios náuticos, sin expediente municipal pero que se están dejando hacer de hecho, sin clausura como debería corresponder al poder de policía que tiene el municipio.

-Pasemos a la política. ¿Cómo visualizás que puede ser el escenario del año que viene en Tigre?

-Abierto. El massismo gobierna hace nueve años. Después de tanto tiempo hay un desgaste institucional que se observa en los reclamos de los vecinos con respecto a la recolección de basura, con el mantenimiento de los espacios públicos, con el servicio público en cada localidad. Esto tiene que ver con un achanchamiento que puede tener un castigo electoral. En segundo lugar, veo en el FR una situación interna complicada, porque el intendente que fue electo el año pasado no termina de manejar la gestión municipal, tiene problemas con la secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano, Malena Massa, que maneja sin preguntarle a Zamora su área. Esa situación pone al FR en una encrucijada para el año que viene. Seguramente Cambiemos va a tener un acompañamiento mínimo, es una fuerza nueva en el distrito, y más allá de que hay un repudio grande a la gestión nacional de Macri, todavía hay un núcleo que los va a seguir acompañando a nivel local. Desde el FpV y el peronismo estamos en un proceso de reordenamiento que se va resolver el año que viene. En las pasadas elecciones hemos tenido un piso del 25%, que no es malo para arrancar. Creemos que eso lo podemos sostener.

-El año que viene vence tu mandato. ¿Pensás postularte para renovarlo?

-Si hay consenso dentro de nuestro espacio vamos a buscar la renovación. Buscamos la construcción de un proyecto que no vaya en función de renovar bancas, sino que construya una alternativa para Tigre en 2019. Hemos demostrado nuestro compromiso y queremos que nuestras propuestas crezcan. El año que viene el escenario del deliberativo va a estar más abierto al debate porque puede ser que el FR pierda su mayoría y tenga que empezar a escuchar las propuestas de la oposición.

-Durante la semana pasada trascendió el alejamiento del concejal Sergio Romano del Movimiento Evita. ¿Cuáles fueron sus razones? ¿Qué opinás al respecto?

-Es un compañero que decidió dar un paso al costado pero sigue formando parte del FpV, lo importante es la pertenencia a un proyecto nacional y popular que a nivel local quiere mejorar Tigre. Debatir públicamente me parece innecesario porque no tiene que ver con mejorarle la vida a los tigrenses. En todo caso, el ya dio las explicaciones.

*Agustín Cesio para El Argentino ZN

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