La abogada de Milagro Sala que molesta a la derecha

La abogada de Milagro Sala que molesta a la derecha

Elizabeth Gómez Alcorta es la letrada encargada de defender a la primera presa política. Oriunda de San Isidro, los medios la utilizaron para estigmatizarla. De amplia trayectoria y militancia comprometida "Eli" trabaja día y noche para liberarla.

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*Por Bárbara Komarovsky, especial para El Argentino ZN

El 15 de diciembre de 2016, se inició en San Salvador de Jujuy el primer juicio contra Milagro Sala. Acusan a la líder de la Tupac Amaru de haber orquestado un “ataque” en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas en octubre de 2009, minutos antes de una charla que iba a dar Morales junto al entonces presidente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy y el ex diputado y actual director del Ente Nacional de Telecomunicaciones Miguel Angel Giubergia. Milagro decide hablar. Y la que le pregunta es su abogada, Elizabeth Gómez Alcorta. Elizabeth es una abogada de bajo perfil y amplia trayectoria que durante todo este año trabajó día y noche con un único objetivo: liberar a la primera presa política de la era Macri. Elizabeth es una mujer de tez muy blanca. Claro, llama la atención y los medios masivos posaron su mirada sobre ella. Pareciera que la descubrieron ese día, aunque Gómez Alcorta es una letrada accesible para los medios de comunicación. Pero claro, les resulta raro que una mujer de esas características defienda a otra mujer, pero de tez negra y origen coya.


Seguramente algún editor avezado del medio monopólico habrá dado la orden: “busquen quién es esa abogada”. Y en los tiempos de noticias chatarras, el resultado no fue otro que una nota cuya única fuente fueron las redes sociales y cuyo contenido era machista, con prejuicios de clase, y con datos personales y familiares que nada tienen de periodismo.

El recorrido de Elizabeth

En 1990 terminó la secundaria en el Colegio Nacional de San Isidro, donde obtuvo el mejor promedio. A fines de esa década se recibió de abogada –con diploma de honor- en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Según su CV, trabajó pocos años en un estudio jurídico y luego se desempeñó en el ámbito público como asesora del Congreso, desde donde impulsó la Ley de Trata.

Su labor en el área de Derechos Humanos tuvo un paso por el ahora desaparecido Instituto Espacio para la Memoria (IEM), donde dictó cursos y fue investigadora. En 2013 se incorporó al Programa Verdad y Justicia, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. A comienzos de 2015, la nombraron subcoordinadora de ese programa que busca garantizar la protección integral de víctimas, testigos, querellantes y funcionarios judiciales involucrados en juicios por delitos de lesa humanidad en todo el país.

En los últimos años el Programa fortaleció equipo de investigación para analizar la estructura represiva durante el terrorismo de Estado.

“Con Eli y Luciano Hazan fue meternos de lleno en el tema de la responsabilidad empresarial. Ella no especula políticamente”, contó a El Argentino ZN uno de sus compañeros, que aún trabaja en el Programa que desde principios de 2016 pasó a la órbita de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural.

“Es súper trabajadora, apasionada, comprometida, muy técnica y profesional. Su interés es genuino y claramente está a disposición de las víctimas”, afirmó el joven que trabajó varios años junto a Elizabeth.

El Programa fue creado por un decreto en 2007, un año después del primer juicio contra Julio Simón alias el Turco Julián, que marcó la reapertura de éstos procesos. Desde entonces, fue ampliando su tarea a partir de la multiplicación de juicios por crímenes de lesa humanidad. Pero desde diciembre del año pasado sólo sufre recortes de funciones y planta laboral: de los 50 trabajadores que tenía a fines de 2015, hoy quedan unos 30. Una de las áreas que quedó más afectada es la que elaboraba los informes de riesgo en relación a víctimas, testigos e imputados. Ahora esa tarea quedó a cargo del Ministerio de Seguridad.

A partir de agosto de 2015, Elizabeth había asumido junto a Luciano Hazan la querella del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en el juicio oral por encubrimiento del atentado a la AMIA-DAIA, que tramita en los tribunales de Comodoro Py. En ese juicio se juzga al ex presidente Carlos Saúl Menem; los ex número 1 y 2 de la SIDE, Hugo Anzorreguy y Juan Carlos Anchézar; el ex juez Juan José Galeano y los ex fiscales Eamon Müllen y José Barbaccia, el ex agente de Inteligencia Patricio Finnen, el ex presidente de la DAIA Rubén Beraja; el desarmador de autos Carlos Telleldín, su pareja Ana María Boragni y su abogado Víctor Stinfale y los ex comisarios Jorge “Fino” Palacios y Juan Carlos Castañeda. Todos llegaron en libertad al juicio.

El rol de la querella de la Subsecretaría de Política Criminal juzgando a ex funcionarios públicos de la administración anterior era clave. Con el cambio de gobierno, Elizabeth decidió que renunciaría a su cargo. Las nuevas autoridades le pidieron que esperara a febrero para que otra abogada la reemplace.

Desde entonces y nuevamente en el ejercicio libre de la profesión, Elizabeth acumuló miles de kilómetros entre Jujuy y Buenos Aires. Decidió defender a la primera presa política del macrismo. Ella sabe que esa defensa no se ejerce sólo en los tribunales. “Todos los abogados de Milagro tenemos mucha consciencia que no se va a definir su situación ni la de sus compañeros en un expediente judicial”, afirmó. Y Eli es incansable. Participa en charlas, seminarios, congresos. Por caso, en la ex ESMA dio una conferencia sobre los 40 años de la Noche del apagón; en agosto volvió al mismo lugar para participar del congreso de la red de abogados querellantes en causas de lesa humanidad y en octubre estuvo junto a Horacio Verbitsky y Gastón Chillier en la conferencia de prensa en la que el CELS anunció que la ONU había determinado que la detención de Milagro es “arbitraria” y corresponde liberarla.

“Milagro es mujer, negra, coya y es una dirigente social que demostró que los desocupados se pueden organizar y pueden gestionar la obra pública en forma más eficiente y más barata que lo que hace el sector privado de la construcción”, sostuvo en la ex ESMA y enfatizó que “se trabajó ferozmente para instalar en los medios de comunicación masivos que era una ‘negra chorra’, reforzando prejuicios instalados en la sociedad argentina”. Elizabeth contó que en la primera mitad de 2016, en el barrio Alto Comedero, se hicieron 25 allanamientos a media tarde, cuando las familias estaban en la casa con sus hijos. “Como bien saben ustedes, el efecto del terror no tiene como objeto solo la víctima directo sino el efecto que se derrama en la sociedad, en la comunidad donde se llevan adelante esas prácticas terroristas”, señaló.

Como tantas otras, Elizabeth es una mujer fuerte que estudia, milita, se compromete hasta los huesos y pone el cuerpo y la cabeza al servicio de una causa que considera injusta e ilegal. Se ve que para Clarín eso es algo excepcional.

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