La mitad de los delitos investigados en Buenos Aires no se esclarece

La mitad de los delitos investigados en Buenos Aires no se esclarece

Hubo más de 120 mil casos en once meses, entre homicidios, robos y abusos. El 50% no se resolvió, y quedaron impunes dos mil hechos más que en 2015. El crimen del editor Chwat en Vicente López, un caso emblema. Al mismo tiempo, decenas de “perejiles” cumplen condena en las cárceles.

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Vicente López. Custodia en la vivienda de Chwat, tras el crimen.

El caso de Roberto Chwat, director de la editorial Sigmar asesinado en Vicente López, es quizás el más representativo de esta muestra. El crimen causó conmoción, tuvo gran difusión mediática y hasta hubo noticias sobre allanamientos y detenciones. Pero nunca se terminó de esclarecer. No se trata de una excepción, sino de un ejemplo más en una preocupante regla: según un informe de la Superintendencia de Planeamiento y Operaciones Policiales del Ministerio de Seguridad de Buenos Aires, la mitad de los casos registrados entre diciembre de 2015 y octubre de 2016 no fue esclarecida.

Así lo reveló el diario Perfil. El homicidio de Chwat –que ocurrió al mismo tiempo que un gran número de efectivos de las fuerzas de seguridad del distrito de Jorge Macri se ocupaban de rodear a militantes que pintaban un mural– no es el único de Zona Norte que da cuerpo a esta estadística. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con el crimen del adolescente Martín Escaldaferro, de 16 años, asesinado en una feroz entradera en Escobar.

Entre diciembre de 2015 y octubre de 2016 se cometieron 120.476 delitos en la provincia de Buenos Aires, entre homicidios, robos, abusos sexuales y golpes de piratería del asfalto. El promedio da alrededor de 300 delitos cada 24 horas. De ese total, los autores fueron identificados en 60.822 hechos (50,4%). El relevamiento de la cartera de Seguridad, a cargo de Cristian Ritondo, refleja una pequeña baja respecto al mismo período del año anterior, en el que se registraron 121.589 casos. La diferencia es apenas del 0,92%. Pero además, entre diciembre de 2014 y octubre de 2015 fueron esclarecidos 62.214 delitos: más de dos mil que durante este año.

Escobar. Marcha para exigir justicia por el crimen de Martín.

En el análisis mes a mes, marzo figura como el más inseguro, con 83 homicidios, 2.019 asaltos, 3.452 robos, 2.938 hurtos, 3.258 autos robados, 55 abusos sexuales, 30 casos de cuatrerismo y 5 hechos de piratería del asfalto. Octubre, en cambio, aparece como el período con menos casos: 97 homicidios, 1.715 asaltos, 3.351 robos, 2.455 hurtos, 3.066 autos robados, 21 violaciones, 34 casos de cuatrerismo y 8 golpes de piratería del asfalto. Sin embargo, fue el mes del atroz crimen de Chwat.

El director de editorial Sigmar y vecino de Vicente López fue uno de los 228 homicidios en ocasión de robo registrados entre el 10 de diciembre de 2015 y el 4 de noviembre de 2016. Según el informe, hubo 68 víctimas fatales de entraderas y robos y 25 que murieron cuando intentaron robarles el auto.

La estadística también refleja que 115 presuntos delincuentes murieron en medio de un intento de asalto (75 en robos comunes y 40 en delitos contra la propiedad automotor). Además, el relevamiento oficial muestra un crecimiento de un 17% de personal policial fallecido en actos de servicio.

LA CONTRACARA: CAUSAS ARMADAS, INOCENTES PRESOS

La situación tiene una contracara, reflejada en que pese a la falta de esclarecimiento de delitos las cárceles bonaerenses están abarrotadas. Decenas de personas inocentes cumplen condena y prisión preventiva siendo víctimas de causas armadas, con participación de las fuerzas policiales y del Poder Judicial. Según reveló Página 12, un nuevo documento del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) describe mecanismos y patrones que se repiten en casos detectados en la provincia de Buenos Aires y que permiten entrever cuándo una acusación es trucha o forzada. El protagonismo de la policía en la investigación judicial y las mínimas exigencias de prueba por parte de los jueces y los fiscales son rasgos que habilitan que haya acusaciones falsas, sin sustento o con evidencias inventadas, que afectan en especial a jóvenes de barrios pobres. En esta situación hay incluso condenados a perpetua.

En la provincia de Buenos Aires existe un registro de causas armadas, junto con uno de torturas y tratos inhumanos en las cárceles, impulsado por la Defensoría ante la Cámara de Casación Penal y que se empezó a confeccionar en el año 2000. Entre mayo y noviembre de este año fueron denunciados 15 casos, de policía bonaerense y servicio penitenciario. En los últimos 15 años hay 310 casos relevados. “Los patrones sistémicos” son “el uso de fotografías de manera ilegal (para reconocimientos truchos), declaraciones de policías que habrían efectuado tareas de inteligencia apoyados en testigos anónimos, reiteración de denuncias vinculado a los mismos efectivos policiales que, a su vez, se entremezcla con situaciones de corrupción y narcotráfico”, explicó al matutino el defensor Mario Coriolano.

“Hay dos tipos esenciales de causas armadas. Por un lado, aquellas, como las que descubrió Daniel Rafecas (cuando trabajaba en la Procuración) en 2000-2001, en las que hasta el delito era inventado por la Policía Federal. Eran causas para hacer estadística y mostrar proactividad. Plantaban pruebas, como armas o drogas, para acusar a inocentes. Al cruzar datos, ciertas comisarías se repetían como las más involucradas”, describió Paula Litvachky, directora del área de Justicia y Seguridad del CELS, ante la periodista Irina Hauser. “Otra modalidad -continúa la abogada- es la que se ve en la provincia de Buenos Aires, donde la policía adjudica hechos reales a un perejil. Se suelen detectar en la etapa de juicio oral, donde incluso hay condenas basadas en denuncias anónimas o reconocimientos fotográficos confusos, los jueces validan investigaciones policiales y sostienen un estándar probatorio muy bajo”.

Es común que las propias fuerzas de seguridad inventen causas y planten pruebas para tapar su propia responsabilidad, según señala también el documento del CELS. “Hay personas inocentes que permanecen detenidas durante años mientras los verdaderos responsables del delito (muchas veces, los propios policías) no son investigados. La policía tiene amplios márgenes de discrecionalidad para armar la primera versión de los hechos y utiliza esa libertad de acción para introducir testigos, sugerir hipótesis, realizar reconocimientos fotográficos o en rueda y otras ‘técnicas de investigación’ que no suelen ser controladas por fiscales y jueces. Con estos métodos pueden construir y dar forma a la versión definitiva en el expediente judicial”, describe el texto.

Existe un contexto institucional que habilita a la policía a armar causas. El Poder Judicial y el Ministerio Público le otorgan amplio margen de acción e intervención para montar la primera versión de los hechos. El informe del CELS explica que es común que el objetivo de las causas armadas sea “dar una respuesta rápida en casos perturbadores en los que la opinión pública y las autoridades presionan por un esclarecimiento inmediato (…) la policía recurre a jóvenes que ya tiene identificados y que en ocasiones tuvieron conflictos con el sistema penal, y los presenta como los responsables a partir de pruebas dudosas”. A veces son “perejiles”, otras son pibes de los barrios que a su vez conocen los delitos cometidos por las fuerzas de seguridad. La policía utiliza su capacidad de armar causas para muchas cosas, que van de la extorsión hasta conseguir ventajas económicas, cometer otros delitos o resolver conflictos personales.

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