Compartir

¿Logrará Cambiemos ser algo más que un armado electoral? ¿Apostará a un marco de alianzas que le procure garantizarse gobernabilidad? ¿O intentará construir su fuerza propia? Estos interrogantes, entre otros, fueron los que motorizaron los debates más recientes dentro del macrismo. En cierta medida debe entenderse, a partir de lo antedicho, el retiro que el gobierno se tomó en Chapadmalal.

Sin embargo, esto no es exclusivo del gabinete nacional. Sobre todo si se tiene en cuenta que, por la sola razón de ser oficialismo, tuvieron la obligación de meter primera en dirección a las elecciones de 2017. Intentando pensar este asunto aplicado a los distritos de Zona Norte, se volvieron punto de partida dos nuevas preguntas: ¿de qué hablamos cuando hablamos de Cambiemos en la Zona Norte? ¿Cómo es la relación entre sus partes?

En la primera entrega de este artículo, el énfasis estuvo puesto en las comunas gobernadas por aquello que muchos denominan “el partido del balotaje”. En esta segunda parte, el esfuerzo estará puesto en los lugares donde la coalición política que llevó a Mauricio Macri a la presidencia cumple un rol opositor: San Fernando, Tigre, Escobar, San Martín y Malvinas Argentinas. Comencemos.

Senador provincial Roberto Costa, representante de una de las facciones de Cambiemos en Escobar.
Senador provincial Roberto Costa, representante de una de las facciones de Cambiemos en Escobar.

En Escobar, Cambiemos se traduce en dos facciones: la de un padre y su hijo (Roberto y Leandro Costa) y la de dos hermanos (Mariano y Diego Castagnaro). En el distrito aseguran que el senador provincial y su hijo están relacionados con el monzonismo. Mientras que los otros dos, empresarios y dueños de El Noble, poseen más de una terminal: con funcionarios de Nación y con sectores del radicalismo, como el neurocirujano Facundo Manes.

La relación entre ambos es tan distante (sobre todo por el rechazo que los Castagnaro expresan por los primeros) que parece gélida. Agreguemos un tercer dirigente: el saviense Melitón López, quien si bien abandonará la presidencia de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires, no deja de levantar expectativas que se asocian al vidalismo.

Cambiemos de Tigre es PRO y el histórico vecinalismo de Acción Comunal. De reciente data es la sumatoria de radicales, “silvestres”, tal como aseguran en el bastión massista. ¿De quienes se habla? En primer lugar, del actor de telenovelas y actual edil y titular de la ANSES local, Segundo Cernadas; de concejales como “Richard” Edward y Ana María Fernandes Costa; y de titulares de organismos nacionales como Mariano Pelayo, Matías Casaretto y Maximiliano Picco.

Segundo Cernandas, concejal y titular de ANSES en Tigre.
Segundo Cernandas, concejal y titular de ANSES en Tigre.

Para tranquilidad del líder del Frente Renovador, la coalición oficialista posee en el antiguo pago de Las Conchas un escasísimo grado de institucionalización. Tal es así que aseguran que, por fuera del deliberativo, la unidad del espacio es casi inexistente. Trascienden, entonces, más por las polémicas declaraciones del ahijado de Patricia Bullrich, que por el desarrollo de una agenda local.

Cruzando el canal, en San Fernando tenemos, básicamente, PRO y radicalismo (el de Daniel Salvador). Agreguemos, casi como actores de reparto, a los concejales possistas Juan Carlos Biscay y José Latorre, y a la CC-ARI, cuyos miembros ocupan organismos nacionales (tal es el caso de Ignacio Posse Molina). En el partido fundado por el Presbítero Manuel de San Ginés, la influencia de dos dirigentes con alta responsabilidad institucional en el gobierno bonaerense (el vicegobernador y el subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales, Alex Campbell) determinará la forma que adoptará el cambiemismo.

El año que viene, PRO apostará sus fichas a la joven Agustina Ciarletta; la UCR, por su parte, apostaría por el actual concejal Sebastián Salvador, hijo del vicegobernador. Sin lugar a dudas, acá se discute tanto 2017 como 2019. Si la premisa compartida es “fortalecer Cambiemos”, ¿podrán evitar una interna Ciarletta-Salvador?

En Malvinas Argentinas, Cambiemos se compone de un cariglinismo diezmado: como se deslizó en la primera entrega de este artículo, Jesús parece estar más tiempo en Pilar, dejando en el distrito a su hermano, el senador Roque, y a su sobrino Maximiliano, titular de la ANSES. Aunque también hay macrismo-vidalismo, encarnado en el director provincial de Juventud “Albi” Czernikowski, quien se mostró con el sobrino del Presidente, Rodrigo Valladares Macri, en una recorrida por una fábrica de Tortuguitas. En el HCD, en tanto, el único representante es el empresario Néstor Marcote.

Puede decirse, sin temor a equivocarse, que Cariglino es un parteaguas: produce alineamientos y rechazos en la misma medida. Tomemos por ejemplo la reciente interna radical en Malvinas, donde el sector de Ricardo Avalo se impuso al de Lidia Gómez Morel, más proclive al ex intendente. Algo similar sucede en el PRO, donde existen algunos cortocircuitos entre el concejal Marcote y el director de Juventud, interlocutor del PRO con el ex intendente. ¿Quien comandará la oferta electoral el año que viene?

Agustina Ciarletta y Campbell en San Fernado.
Agustina Ciarletta y Campbell en San Fernado.

Llegamos al último distrito a analizar: San Martín. Aquí, la falta de un dirigente que predomine sobre el resto beneficia, en última instancia, a los actuales inquilinos del palacio municipal. Sin descontar a  un ivoskismo que pese a perder fuerza tras los últimos comicios mantiene su grado de territorialidad, la danza de nombres comienza: Andrés Petrillo (subsecretario de Servicios Públicos de Vicente López); Daniel Mollo, polémico relator de Boca Juniors amigo del Presidente; y Matías Lobos, subsecretario del Ministerio de Seguridad de la Nación y delfín de Patricia Bullrich.

A este pelotón hay que adosarle también los nombres del vidalista de la primera hora. Santiago López Medrano (ministro de Desarrollo Social de la Provincia) y el possista Walter Carusso (diputado provincial). ¿Cuál será ungido para competir contra Gabriel Katopodis?

Habiendo repasado estos distritos, aparecen algunos aspectos finales para pensar. El primero, las chances de conquistar los distritos. Si tomamos de referencia el estudio reciente de la consultora Aresco, que evaluó la gestión de los jefes comunales de los municipios en cuestión, ¿qué incentivos ofrecerán estos cambiemistas a los electorados para que los escojan antes que a los oficialismos locales?

Si en este turno electoral se juzgará el rumbo económico y el desempeño de intendentes, ¿estarán los “sin techo” en cuestión obligadamente atados a la suerte del presidente Macri y la gobernadora Vidal, o conseguirán márgenes de autonomía en las alianzas distritales?

De cualquier forma, ambas cuestiones se supeditan al desafío que se les presenta a cada uno: ¿dejarán de ser partes para ser una unidad?

Dejar una respuesta