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“La pampa grande”, el séptimo disco de La Chicana, puede interpretarse como un mestizaje de géneros, estilos y tiempos en el que Porto Alegre se hace un lugar entre Buenos Aires y Montevideo para sentarse a la mesa de la música popular rioplatense. Allí conviven canciones de la banda, colaboraciones entre el guitarrista Acho Estol y Arthur de Faria, y versiones de temas brasileños como: “Romería”, “Dois mil e um” o “Jatobá”, con indiscutible sello chicanesco que le dan veinte años de trayectoria.

El álbum también puede analizarse como una continuidad, o en todo caso, como la cara luminosa que su antecesor, “Antihéroes y Tumbas – Historias del Gótico Surero” (2015), desde el contraste en sus portadas hasta cierta línea editorial de las canciones. “Los grabamos en simultáneo, decidiendo con cierta lógica que cada tema iba a cada un disco. Por un lado tienen esa familiaridad y al mismo tiempo, puede verse como una cara luminosa, una idea de Acho y la gente en general. Yo los veo como dos discos armónicos dentro del universo de La Chicana”, cuenta a la cantante Dolores Solá a El Argentino ZN.

El universo de La Chicana es amplio, pero si pudiera definirse con un adjetivo, ese podría ser orillero. Allí donde los márgenes mutan en marginalidad y la irreverencia tiene elegancia artística. La pluma filosa de Estol y la fuerza interpretativa de Solá visten a cada canción en historias que pueden resultar incómodas. “Para Acho no existen los límites desde una marginalidad, eso es un permiso que nos ha dado La Chicana que agradecemos muchísimo. Al principio teníamos miedo de irnos un poco al carajo; ahora creo que lo hacemos armónicamente”, agrega Solá, antes de sumergirse en el fascinante mundo de La Pampa Grande.

-¿Qué los sedujo de la música de la región gaúcha?

-Es muy fuerte la música brasilera, pero ese concepto suele aplicarse a la bossa nova, al samba, a la música nordestina; en fin, a cualquier región menos a la gaúcha. A nosotros la verdad nunca llegó a seducirnos especialmente esa imagen de exportación de la música brasilera. Y en los viajes repetidos a Porto Alegre nos llamó la atención lo parecidos que somos, realmente somos rioplatenses. Además, descubrimos que había músicos de nuestra generación, en una búsqueda parecida a La Chicana; que podían experimentar rock, electrónica y los sonidos locales con una libertad que no encontrábamos en Buenos Aires

-¿En qué momento estas coincidencias empezaron a tomar forma de disco?

-Dos gestores culturales, Luciano Alabarce de Brasil y Carlos Villalba de Argentina, fueron quienes promovieron estos encuentros y se les ocurrió hacer un disco con músicos gaúchos. Lo grabamos dentro de un contexto social y cultural muy distinto. Pasó de ser un disco de celebración a uno de desesperada esperanza. El disco es el mismo, pero quien lo escucha ya dejó de ser el mismo, salvo que sea indiferente o lo alegre la situación actual de América. Pero esa gente no suele escuchar La Chicana.

-¿Fue un desafío especial cantar en portugués?

-Abordar canciones cantadas por artistas tan grandes como, por ejemplo, Elis Regina, requiere una presión, que se junta al hecho de cantarle a un paisaje nuevo y, naturalmente, otro idioma. Trato de no obsesionarme con eso, porque si no, no podría cantarlo. Ayudó el hecho de hacerlo con amigos y con un repertorio muy ecléctico, algo que es bastante común en La Chicana, tanto en las composiciones de Estol como en las versiones.

-El álbum se editó a 20 años de la formación de La Chicana. ¿Con qué  momento te quedás?

-Con la valoración de aprovechar cada uno de los viajes que hicimos, conocer músicas y culturas tan distintas en China, Senegal, Corea, Brasil tantas veces. El hecho de sacar el máximo las experiencias en cada uno de esos viajes, hizo que de alguna manera formaran parte de los discos. Pero también me queda la foto del presente, que es seguir sintiendo una gran felicidad cada vez que me subo al escenario. Si yo separara el pasado del presente estaría medio lista, es un camino continuo y un cambio permanente en el que no siento que haya llegado a mi madurez como cantante.

-La Chicana presenta su último disco “La Pampa Grande” y un repertorio de más de veinte años de carrera el sábado 3  a las 21 en el Teatro de la Media Legua, Aristóbulo del Valle 185, Martínez. 

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