Rubén Segovia: el charango como estilo de vida

Rubén Segovia: el charango como estilo de vida

El artista estará en el cierre del primer festival de charangos de San Fernando para presentar su segundo disco, “Temple”, producido por Popi Spatocco y atravesado por un problema de salud. La relación con León Gieco y Gustavo Santaolalla y su mirada del folklore actual.

Compartir

Zona Norte será una vez más epicentro de la música popular con el festival “San Fernando Charangos”, que se desarrollará este sábado a partir de las 19 en el Centro Cultural El Andén, ubicado en Rosario al 1000. Habrá exposiciones de lutieres, charlas y música en vivo, con Rubén Segovia como uno de los artistas destacados “No tiene que perderse la esencia de lo acústico”, reclama el músico en diálogo con El Argentino ZN.

 

-¿Por qué te definiste por el charango?

-A los 14 y después de tocar la guitarra un par de años, un amigo me prestó un charango sin cuerdas. Entonces lo encordé y me cautivó al hacer mis primeros acordes. Ahí decidí que sería mi instrumento.

-¿Cómo fue trabajar con Popi Spatocco en “Temple”?

-Fue mucho aprendizaje y aprendí a conocerlo en su trabajo y sus formas. En él encontré a un gran tipo, que tiene la capacidad de ver la música de forma distinta.

-¿En qué momento de tu vida lo grabaste?

-Fue en el 2011 con dos años de preproducción. Cuando voy a grabar sufro un problema de salud que me hizo rever algunas cosas. Soy enfermo de Lupus, eso hizo que revea el disco porque pasé por otras vivencias. De ahí nace el disco “Temple”, cuyo título, si bien se relaciona con la templanza de los instrumentos, la otra definición es que tiene que ver con la seguridad. Uno después de esos hechos tiene otra impronta. Eso hizo que este disco sea con más contenido y más emocional, hasta cambia la forma de tocar.

-En tu primer disco, “Pulsando sonidos” grabaste con León Gieco. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue un sueño cumplido. A León lo conozco a través de Claudia, mi mujer. Cuando nos conocemos le comento la idea de mi disco y me invita a su estudio por Parque Centenario. Ahí empezamos a grabar y a él le gustó el tema “La Estación”. Quería poner un acordeón y él ofreció su armónica. Ahí comenzó esa experiencia hermosa.

-¿Cómo te tomaste los elogios de Gustavo Santaolalla?

-Después de la vivencia con León, él me recomendó con Gustavo, quien escuchó el disco y se interesó en conocerme. Luego me llamó y me acerqué en el Hotel Alvear donde él estaba parando y nos tomamos un café. Ahí me dijo que le gustaba mi sonido, que concordaba con su manera de pensar los instrumentos y la música latinoamericana. Fue un gran impacto emocional.

-¿Supuso algún tipo de presión hacer “Temple”, luego de los premios y las grandes menciones que recibió “Pulsando Sonidos”?

-Sí. Uno quiere que el disco próximo sea mejor, en cuando a sonido y producción. Tener la oportunidad de mostrar a la gente el crecimiento del artista y en base a eso elegí a Spatocco. Fue una presión agradable y a gusto. Además, canto más temas que en el primero y fue como un desafío.

-¿Qué opinás sobre las nuevas tendencias en el folklore?

-Estoy de acuerdo que se incorporen instrumentos como la batería y el bajo eléctrico. Pero no me gusta la desprolijidad y que no se respete la esencia de cada ritmo. No tiene que perderse la esencia de lo acústico, porque un grupo que incorpora guitarra, batería, bajo, si no tiene instrumentos acústicos, termina fallando.

-Sos docente, ¿qué buscás inculcarle a tus alumnos?

-Que el alumno conozca lo que son todas las esencias rítmicas de Argentina y Latinoamérica. Estos instrumentos están interrelacionados e inevitablemente incorporás esas esencias, para tener más margen de creación. Que comprenda lo que es la música, que la viva y la sienta. Y desde el sentimiento, expresarlo en el instrumento y así hacer un gran aporte.

Dejar una respuesta