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“Encontré en la radio una comunicación distinta con la gente, más cercana a la que se produce en la vorágine del escenario. La radio te humaniza”. El cantante y acordeonista Ariel Báez responde la llamada de El Argentino ZN minutos después de terminar “En buenas manos”, el programa que conduce todas las tardes por Radio Sudamericana, cuando, aclara, la agenda lo encuentra en Corrientes.

Esa agenda hace más de treinta años lo lleva por los escenarios del país y de América con una propuesta litoraleña firme, con una pata en la tradición y otra atenta a los nuevos sonidos, asumiendo riesgos y cosechando satisfacciones. Con una nueva edición de La Peña de los Alonsitos en el horizonte, el grupo que integra con los hermanos Marco y Marcelo Roselli se presenta este domingo en San Fernando, para cerrar la 20ª edición de la Fiesta del Litoral. “Vamos a tocar temas de nuestra carrera y algunos del disco que grabaremos el año próximo”, adelanta Báez, antes de sumergirse en el recorrido de su propia historia.

-Empezaron este camino siendo niños. ¿Hubo un momento puntual en el que se dieron cuenta que la cosa iba en serio?

-Son procesos difíciles de asimilar. A los 8 empezamos a tocar, a los 11 grabamos el primer disco y pocos años después llegamos a Cosquín gracias a que Teresa Parodi, que era amiga de nuestros padres, nos presentó a Julio Márbiz. Cuando en 1992 ganamos el Premio Consagración, de alguna manera maduramos prematuramente en relación a otros chicos de nuestra edad. Empezaron las giras, y se fue armando la faceta profesional.

-¿Siempre tuviste en claro que ibas a ser músico?

-Al principio era difícil y tuvimos algunos replanteos de seguir en la banda, porque, además, no provenimos de familias de músicos. Mi viejo amaba lo que yo hacía: era un bohemio que terminó estudiando abogacía, pero se proyectaba en mi carrera musical. Mi mamá, en cambio, esperaba que termine la secundaria y estudiara una de las carreras tradicionales. Era difícil, pero a los 10 años ya cobrábamos por actuar y decidimos asumir el riesgo de vivir de la música, y hoy somos privilegiados de vivir de lo que nos gusta.

-Aquella consagración en Cosquín inició lo que se conoció como “Boom de Folklore Joven”, que continuaron Los Nocheros, Soledad, Los Tekis y siguen las firmas. ¿Cómo lo ves a la distancia?

-Fuimos los primeros de una camada que se veía venir, porque muchos nos conocíamos de dar vueltas por las peñas. Con Los Nocheros, con Jorge Rojas que por entonces tenía un dúo, dábamos vueltas y no podíamos entrar en la Plaza Próspero Molina. Cuando empezamos a llegar, se pensaba que iba a ser una moda, pero el trabajo, la evolución musical y profesional nos dio la razón que éramos mucho más que eso. Hoy estamos orgullosos de la carrera que hicimos, casi sin darnos cuenta.

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-¿Cómo fue la relación entre los artistas?

-Todo este camino forjó una amistad y una relación que se mantiene hasta el día de hoy, que nos seguimos cruzando en grabaciones y escenarios. En lo artístico, siempre hubo una competencia sana, y de alguna manera sirvió para que cada uno generara su espacio dentro del folklore nacional.

-¿Cuál es el lugar de Los Alonsitos?

-Somos el producto de dónde venimos, con la influencia de Paraguay, Brasil y toda la región guaranítica. También, como jóvenes, siempre nos gustó innovar, lo que nos valió muchas críticas. Corrientes es una sociedad conservadora en todo sentido y lo musical no es una excepción, y muchos no les gustó que usemos instrumentos que poco tienen que ver con el chamamé, como el bajo y la batería. Preferimos esas críticas que vienen de innovar, porque asumimos un riesgo compositivo y artístico. Sería fácil seguir tocando los chamamés de Cocomarola, Montiel, o Don Tarragó, pero elegimos este camino y no nos arrepentimos.

-Con Los Nocheros en particular, la relación de años derivó en “Chamamé”, un álbum que, entre tantas satisfacciones, les valió un Premio Gardel. ¿Cómo se plasmó esa amistad en un disco?

-Fue una experiencia increíble. La idea surgió de un cierre conjunto en Cosquín, donde hicimos un mix de chamamé, chacareras y zambas. Después los invitamos a La Peña de Los Alonsitos, en un show ante 20 mil personas, una gira por el verano y empezó a tomar forma la idea del disco. Disfrutamos mucho al ver sus caras descubriendo nuestra a música, y que nuestro chamamé pueda entrar en Salta o Jujuy; y nosotros pudimos jugar con la armonía y el contracanto, que no usamos mucho. Fue una experiencia enriquecedora en la que aprendimos el uno del otro. Ahora, esperamos su invitación para jugar de visitantes.

*Los Alonsitos serán el número de cierre de una nueva edición de la Fiesta del Litoral, que se realizará el domingo 6 en la Plaza Carlos Gardel -Quintana y José Ingenieros-. Desde las 16, habrá música en vivo, números artísticas, comidas típicas y más atracciones.

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