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Foto: Sebastián Miquel

Mojadas, chorreando agua por el pelo, por las manos, por la boca que grita “¡Ni una menos, vivas nos queremos!” con el puño en alto. Chorreando agua por la campera negra que resbala, por las botas y las zapatillas que hacen “cuash chish”, o como sea que se escribe el sonido del agua aplastada, amasada por los pies. El día del “Nosotras paramos” fue historia escrita por miles y miles de mujeres con agua, frío y fuego: haciendo paro de 13 a 14 y marchando desde el Obelisco a Plaza de Mayo, pero también en cientos de calles y plazas de otros distritos, de otras provincias, de otros países latinoamericanos. Zona Norte no fue la excepción: hubo movilización en Pilar, Escobar, San Martín, Villa Martelli, Ballester y un reclamo desgarrador en Bancalari, Tigre, donde hace apenas tres días la brutal violación de una nena de 10 años, que terminó internada por las lesiones que recibió, conmocionó a todo el barrio.

Manzanas y manzanas y cuadras y cuadras de calles repletas de paraguas, de gritos, de canciones, de voces contra los femicidios de aquellas mujeres que ya no están, que fueron matadas, violadas, asesinadas, empaladas, rasgadas, abusadas, golpeadas, cortadas, metidas en bolsas y en cajas de cartón por el solo hecho de ser mujeres.

Foto: Emergente
Foto: Emergente

El caso más resonante de los último días es el de Lucía Pérez, la adolescente de 16 años de Mar del Plata que fue violada y asesinada por empalamiento la semana pasada. Pero los casos se multiplican todos los días: en la Argentina muere una mujer cada 30 horas, según los últimos datos aportados por la ONG Casa del Encuentro. Porque datos oficiales no hay. Porque la violencia contra las mujeres no es política de Estado. Porque las leyes aprobadas para erradicar las violencias hacia las mujeres no fueron reglamentadas o no están siendo aplicadas. Porque la Justicia sigue sin caratular los asesinatos de mujeres como femicidios. Porque el Estado, que es el responsable, no se hace responsable.

De los 275 femicidios que registró en 2015 la Casa de Encuentro en todo el país, 102 fueron en la provincia de Buenos Aires, mientras que hubo nueve casos registrados en Zona Norte. Desde que comenzó 2016, y hasta junio, se habían contabilizado cinco casos más.

Según datos del último Informe de Femicidios de la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, San Martín y Pilar son, por caso, los distritos donde más femicidios se registraron en 2015: seis de los ocho crímenes de mujeres en el distrito judicial de San Isidro fueron en el municipio de Pilar; mientras que de los 12 registrados en los Tribunales de San Martín, siete ocurrieron en el distrito homónimo.

Foto: Emergente
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Según la estadística nacional de delitos, en la Argentina hay 50 ataques sexuales por día. En 2015, por caso, hubo 13.520 víctimas de delitos sexuales, sin contarse las violaciones consumadas, que alcanzaron a 3746 víctimas.

Miércoles negro, ajuste y desocupación

Las mujeres ayer hicimos historia: el paro de 13 a 14 fue masivo y fue el primer paro de mujeres del país; el sexto a nivel mundial. Las miles y miles de mujeres que paramos y marchamos contra la violencia machista, que no sólo se traduce en violencia física, sino también en violencia de la otra, esa que no se ve, esa que hostiga, que persigue, que relega, que no deja hablar, que manda a lavar los platos, que pretende decidir sobre nuestros cuerpos, que no entiende que un no es no. Pero es también la precarización laboral, el ajuste y los despidos, que afecta sobre todo a las mujeres, las primeras subocupadas, desempleadas, precarizadas, y también, las primeras que salimos a las calles a luchar.

Según datos del INDEC del segundo trimestre de 2016, el desempleo actual es de 9,3%. Si miramos esa cifra hacia adentro, la desigualdad chorrea como la lluvia de ayer: entre las mujeres, el desempleo alcanza al 10,5%, mientras que para los varones es de 8,5%. La diferencia es aún mayor en los niveles de subocupación: 13,9% entre las mujeres, 9,2% entre los hombres.

Foto: Emergente
Foto: Emergente

“Mientras la CGT toma el té, las mujeres las calles”, escribió hace unos días la periodista especializada en temáticas de género Luciana Peker. Y la frase se convirtió casi en un slogan por estos días: mientras la cúpula de gordos machos sindicalistas decidió no hacer paro y arregló por un bono de fin de año de $2000 pesos, más 50 organizaciones de mujeres, sociales, políticas, sindicales organizaban este “Miércoles negro”.

Según datos proporcionados por Economía Feminista, las mujeres ganamos 27% menos que los varones, y esa brecha se amplía para mujeres con hijos y para mujeres precarizadas. Pero además, las mujeres hacemos el 76% del trabajo doméstico no remunerado.

“Si mi vida no vale, produzcan sin mí”, fue otras de las frases repetidas por estos días. Contundente, guerrera, con fuerza de la lluvia chorreando por la cara, las piernas, los brazos, los dedos y el cuello. Un cuello con las venas marcadas por los gritos mojados, pero encendidos.

#NiUnaMenos
#VivasNosQueremos

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